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Los 100 años del «Poro»

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-Por Adriana Ferrari

¡Qué privilegio vivir un siglo! Por lo menos, porque José Sixto Molina (el “Poro” para su familia) va por más. Me dice que ya mandó una carta, con la solicitud de extensión de vida.
Se refiere “al de arriba”, que ya le ha concedido un largo y lindo paso por la tierra, pero por buena persona, podría lograr su deseo. Es que según cuenta su hija Viviana, la conocida defensora de los docentes de Bragado, “Poro” ha sido un ejemplo de hijo, esposo, padre y abuelo, por su alegría, su buena onda y fundamentalmente, por los valores que recibió y supo transmitir.
El padre del centenario vecino vino de España y con su esposa argentina tuvieron 6 hijos. La mala fortuna fue que con el último bebé, partió la madre. “Poro” tenía 6 años y nunca tuvo una madrastra, pero sí tías que lo criaron con mucho amor y lo ayudaron a salir de una grave enfermedad que soportó por aquellos días: la difteria negra, que lo dejó inmóvil y sin habla.
El célebre doctor Argerich logró sacarlo de ese trance y recuperó la palabra con mucha más fuerza que antes. Eso lo fortaleció y habrá sido ese temple que lo hizo llegar a los 100 años con perfecta lucidez, oído atento, picardía, buena presencia ¡y sin perder el pelo!
Don Molina vivió casi toda su vida en el campo, en Comodoro Py, donde trabajó hasta los 80. Se casó, fue padre de tres hijas y abuelo de 8 nietos. Con su esposa estuvieron juntos hasta que la muerte los separó, en 2012. Los dos cumplían años el mismo día, ella hubiese celebrado hoy los 97.
Él la acompañó en sus últimos tiempos de memoria extraviada y eso lo bajoneó un poco, como también las pérdidas de hermanos y amigos. Es el lado feo de vivir tantos años, se van yendo los seres queridos… pero se sobrepuso, gracias a su espíritu guerrero, a sus lecturas de política e historia, porque siempre fue un lector empedernido, a pesar de tener poca escuela.
Le pregunto si come de todo…Y sí, por suerte no le hace mal nada y de vez en cuando se toma una copita. Sus análisis están bien y aunque le han tocado algunos trances complicados de salud, ha salido airoso y con pocos medicamentos. Ahora lo acompaña Ana, una cuidadora afectuosa, que es como de la familia.

Le ha tocado un tiempo extraño para celebrar su centenario, se hubiese merecido una fiesta. Quizás más adelante, él tiene fe. Ya dijo que hizo el pedido y que va por más cumpleaños. ¡Salud, don “Poro”!

El centenario José Molina con sus nietos.
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