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¡Cristinismo!

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-Por el Dr. Gustavo A. Benalal

Los militantes que alzan la voz a favor de la impunidad de CFK están perdiendo la paciencia, pues no se avanza en la campaña “pro impunidad” a la velocidad que ellos consideran necesario, para lo cual necesitan enrarecer – aún más – el clima social y aprovechar la cuarentena eterna que nos ha sumido el gobierno; Argentina, único país en que las cuarentenas duran más de 160 días.- Todo es posible para el Cristinismo.
El clima de convivencia política del que habla Alberto Fernández es meramente discursivo y se duda que esa convivencia política pueda trasmitirse al Senado (el Reino de Cristina) – donde la Directora de Asuntos Jurídicos es Graciana Peñafort – la generala de todas las batallas de CFK.
Los hilos incendiarios que Peñafort abre en Twitter donde degrada por igual a medios, jueces, oposición, miembros de la Corte, a los que acusa de “cachivachismo”y en fin, a todo lo que esté por fuera del universo ultrakichnerista. La desfachatez e impunidad que le otorga la mayoría en la Cámara le permite a Peñafort reivindicar a Montoneros incluyéndose en ese movimiento asesino: “Que conste que no tuvimos miedo a discutirle al mismo Perón e irnos de esa plaza” (cometiendo un error pues se fueron porque el mismísimo Perón los echó).- ¡Dime con quién andas y te diré quién eres! decían nuestros padres.
Para el Peronismo es muy grave su situación actual, está perdiendo la calle lo que nunca imaginó.- Los avances tecnológicos en términos de interconexión de las personas están resquebrajando ese aislamiento al que estaba acostumbrado el poder peronista y lo pone nervioso. A su decir el 17 de agosto se movilizaron los que están psiquiátricos, faltaron solo Axel y Cristina.
CFK va por el último recurso kirchnerista: el miedo, se salteó las dos primeras etapas aconsejadas, una de ellas, la persuasión al intentar convencer al otro que es lo que mejor le conviene. Recién cuando eso no ocurre se recurre a la autoridad. Al faltar esta, se recurre al miedo.- Los K empiezan por el miedo porque faltaban las otras dos condiciones para generar un orden.
La sociedad ha ganado la calle, por lo que CFK se desespera por su impunidad y ataca fuertemente con la “reforma judicial” y el miedo para lograrlo, pero el silencio es aquello que no se dice, al que nunca le prestaron atención. Las redes sociales aúllan de indignación y hostilidad, pero de pronto hay muchos silencios que estallan en banderazos y marchas impresionantes a lo largo del País y que llevaron al Kirchnerismo a preguntarse dónde estaba toda esa cantidad de personas.
El gobierno Kirchnerista de Alberto Fernández genera muchas imágenes contradictorias así la reunión virtual que el Presidente mantuvo con los jefes de la oposición es incompatible con las amenazas que implican la reforma judicial, los agravios al Gobierno de la Ciudad y a la propia oposición, siguiendo mansamente las instrucciones de CFK.
El Gobierno Cristinista para ocultar sus deficiencias y errores intenta de dar una imagen contraria a la de la grieta, a esa generación cristinistas de odio político en la Argentina que genera intranquilidad.
Alberto Fernández a veces parece el patrón de estancia cuando el tema no le interesa a la jefa (ejs. la pandemia que la desgastaría) y en
otros temas un mero encargado cuanto aquella hace ver su impronta.-
El Presidente no es ajeno a que en el país bajo la batuta de CFK se hayan estado sembrando tormentas y su primera víctima es él mismo mientras se empodera cada vez más CFK.
Alberto habla demasiado y hace poco, se equivoca, dice inexactitudes o barbaridades ejs. Lo dicho de la pandemia en Cataluña o el País Vasco y Chile (esa costumbre de comparar); o hablar del sistema sanitario por su política ante la pandemia de Suecia (uno de los mejores del mundo); de Macri para buscar un chivo expiatoria devaluado pero guarda silencio ante el matonismo de Berni (hijo putativo de Cristina) ante sus propios ministros quienes primero acusan al periodismo del aumento del delito (¡menos mal que no habla de sensación!) y a los dos días reconoce ese aumento sin ponerse colorada.- Te acordas ¡hay menos pobres que en Alemania!¡Que desfachatados¡.
Me equivoqué – dijo Alberto con el asunto Vicentín – cuando debió haber dicho me hicieron equivocar – ya que creía que “todos saldrían a festejar”.- ¡Ah. Alberto! Sos b…. el Presidente, tendrías que saber cuándo te llevan a hacer las cosas dentro o fuera de la ley.
Resulta que si el pueblo lo aplaudía y la decisión estaba mal ¿la hubiera sostenido como buena?. La verdad que está bien que los gobiernos hagan lo que el pueblo quiere, pero con las limitaciones que la Constitución, las instituciones y la ley imponen. Caso contrario, no hablaríamos de democracia sino de una dictadura de la mayoría.
Alberto Fernández está condenado a hacer una Presidencia
zigzagueante debido a que un día va para un lado, tironeado por CFK y al otro día, aflojando y yendo para la dirección opuesta.
Las palabras reconstruyen la convivencia, por lo que impresiona mucho la forma en la que se dice “yo hago”, “yo término”, “yo mando”, “yo digo” pues denota que esa persona es la que concede y también lo puede terminar.
CFK quiere desmantelar la Democracia Republicana – la Reforma Judicial y el desprecio a las instituciones y la ley son un claro ejemplo-
por una República Popular ya que cree que solo el voto legitima el poder para hacer lo que se quiere.- He leído una frase terminante que debería aprender el Kirchnerismo: “No respetarnos en la pluralidad significa que estamos apostando a un no país”.
El Kirchnerismo atrasa, es mediocre, pues todas las ideas que exponen son ideas ya fracasadas y de otro tiempo, pues creen poder reconstruir un momento del mundo que vivió Néstor Kirchner que no existe más.- La soja a u$s 600 ya no vuelve.
CFK cree que el Estado debe ser abarcador, que todo debe pasar por el Estado, pero siempre es preferible que el Estado se encargue de 50 cosas bien y no de 1.000 mal; no entiende que Argentina necesita volver a buscar una epopeya que la movilice en forma positiva, que sea unificadora, que sea autoexigente.
El Presidente formal se siente obligado a estar actuando permanentemente para una tribuna que refleja un sector de la coalición que integra.- Cada día es menos peronista esa tribuna y se siente obligado a rendir elegantes palabras para la tribuna kichnerista o CFK.- No es raro que se vaya dejando de lado al Peronismo, ya lo dijo la misma Cristina “en 1974 vote al peronismo desde el Frente de Izquierda Popular”.
Alberto Fernández está actuando como el CEO de una sociedad anónima donde el grupo accionista mayoritario es el kirchnerismo o cristinismo que como jefe de Estado.- Lamento tener que escribir esto pero ese sometimiento lo obliga a meterse en berenjenales verbales a los que se aventura y cada vez sale más maltrecho.- El discurso de Alberto Fernández siempre se queda en una declaración de principios que termina siendo autojustificatoria y finalizan siendo siempre actuaciones para la misma tribuna K.
El Kirchnerismo piensa que la gente lo votó no solo por los errores cometidos por la gestión Macri sino porque añora volver al pasado; craso error, no hay pasado para tener futuro en Argentina. El mejor ejemplo es la gestión Macri en el cual los capitales nunca vinieron por la sencilla razón de que no comen vidrio ¿quién va a invertir en Argentina con las condiciones estructurales negativas que tiene?.- No somos ni chicha ni limonada, un socialismo sin plan y un capitalismo sin mercado.- Son unos delirantes y van a chocar el barco en el que vamos todos.
Recuerden compañeros peronistas, lo que Uds. mismos decían: «Es como un jarrón chino, no sabemos dónde ponerlo. Porque, además, es trucho y ya todo el mundo se dio cuenta».

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