Press "Enter" to skip to content

1970 – Parroquia San Martín de Porres – 2020

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Nuestro encuentro con la Palabra de Dios…

La Palabra de Dios de este domingo aportó luz sobre un asunto muy sensible: ¿Cómo debemos actuar cuando vemos que alguien cercano a nosotros manifiesta comportamientos que pueden tener consecuencias negativas para él o para la comunidad? ¿Debemos hablar o callar?
Vivimos una grieta que nos separa como sociedad, pero que se expresa también entre estos dos extremos de un asfixiante control social y un individualismo que no reconoce límites, y entre esto hay espacio para muchos matices.
Hoy pienso simplemente en muchos padres de familia que se sienten atrapados por el dilema “hablar o no hablar”, expresar desacuerdo o fingir que no se dan cuenta. Se necesita una gran dosis de sabiduría y prudencia para encontrar las palabras adecuadas y el momento oportuno para hablar sobre temas particularmente sensibles. No es de utilidad refugiarse en el silencio y pretender mirar hacia otro lado. Permanecer pasivos ante determinadas conductas de los niños y los jóvenes, puede ser fuente de graves remordimientos más adelante. Lamentaremos no haber intervenido a tiempo.

Por eso, debemos mirar con mucha atención el texto del evangelista Mateo sobre la corrección fraterna. ¿Qué hacer cuando una persona cercana a nosotros está caminando por senderos peligros? En esta catequesis, Jesús desarrolla una propuesta para hacer un acompañamiento adecuado. Después de leer con atención el texto, ¿qué conclusiones podemos sacar?
-Hay que enfrentar la situación, porque nada sacamos con negar la existencia de los problemas.
-Estos asuntos complejos, en los que es posible herir sensibilidades, deben tratarse con serenidad y no cuando estemos llenos de rabia o de impaciencia. Recordemos que el tono con el que nos expresemos marca el rumbo de la conversación.
-Es necesario hablar desde el amor. Por eso hay que evitar una manera que tenga cierto sabor autoritario o convertirnos en jueces.
-Cuando se abordan temas que implican juicios éticos o afectan la reputación de una persona, hay que ser muy discretos. Recomienda Jesús: “Si algún hermano tuyo comete algún pecado, habla con él a solas y hazle ver su falta. Si te hace caso, ganaste a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos”. Estos asuntos se deben tratar en un círculo muy restringido y guardando la confidencialidad.
-Para terminar, una pequeña historia de lo que podemos hacer en el camino del verdadero amor que busca salvar al hermano. Esta historia me la contó un cura amigo, y se las comparto: Había una señora a la que le tenían mucha envidia. Casi todos los días, cuando salía a la puerta de su casa para barrer, encontraba basura que las vecinas le dejaban en señal de desprecio. La señora no protestaba nunca. Hasta que un buen día, sabiendo que sus vecinas eran las que le dejaban porquerías delante de su puerta todas las noches, decidió colocar un arreglo floral delante de la puerta de cada una de ellas. En cada uno de los arreglos, las vecinas encontraron un letrero que decía: “Cada uno da de lo que tiene”.
-Esta hermosa catequesis sobre la corrección fraterna es una invitación a no caer en un individualismo que tenga sabor de indiferencia. 

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin