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Apuntes para un nuevo inicio de semana

-“La vieja vocación de culpar al que pasó antes…”

¿Cuál puede ser el aporte de alguien con demasiados años, tratando de sintetizar lo que pasa a su alrededor e intentando dejar un mensaje de aliento? No es el panorama que se desearía trasmitir. Es como si a la historia nacional, rica en proezas aunque plagada de enfrentamientos, la hubiera sorprendido un viento huracanado.
Es como si los sueños que fueron desfilando por la mente de gobernantes y gobernados, se hubieran quedado a mitad de camino. ¿Se soñó demasiado o hicimos poco…?. La vieja vocación de culpar al que pasó antes de todos los males, no es justa y, además, nos hizo mucho mal.
No hay una autocrítica seria, dónde cada uno reconozca lo que se hizo mal. Para no seguir tropezando con la misma piedra…

Se percibe que desde la política no se ha hecho Patria; no se pensó en grande. En los casi últimos 40 años, lo que se destaca es la Democracia recuperada partir de Raúl Alfonsín. Después es como si el egoísmo estuviera ganando el partido. Pese a los buenos ejemplos que, sobre todo a niveles privados, hubo y sigue habiendo.
Es posible que pese a nuestros patriotas, aquellos sangrientos enfrentamientos que decidieron el exilio de San Martín y la triste muerte de Belgrano, hubieran dejado una semilla de desunión que sigue germinando, sin que se pueda dejar atrás la discordia, para dar paso a la PAZ… Los sueños de Moreno que naufragaron, coincidían con los de Arturo Illia y René Favaloro; también con los de Evita que se quedó sin tiempo para su tarea de reparación social…
No es verdad que el número de fallecimientos por el coronavirus, en BRAGADO, esté en busca de responsables. En todo caso, es lo que predomina en una comunidad que no termina de compartir lo bueno y lo malo. Hay que aprender que laureles y la cruz –repartidos-, se hacen más disfrutables o menos pasados, según el caso. Nos debemos la real hermandad…
Del mismo modo, hay una deuda con el federalismo; no se practica la equidad y es como si se hubiera elegido a una figura que es más “patrón” que guía ecuánime para todos, transitando el camino del buen ejemplo…
La Argentina no está de rodillas; tampoco los argentinos. Está de pie, gracias a los que cada día trabajan para eso, en espera que las rencillas de los dirigentes de todos los niveles, dejen paso a la grandeza que es honestidad y humildad. Hay dejar inaugurado el camino del gran cambio para todos, a partir de embarrarse los zapatos, para reivindicar a quienes no tienen ni zapatillas.