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Cuando se abran las escuelas, nuevos caminos para la enseñanza

-Para que haya aprendizaje deberán ocurrir profundos cambios

Por Susana Decibe.

Estamos muy preocupados porque las escuelas están cerradas y esperamos que pronto puedan volver a la normalidad. El problema es que cuando vuelvan a esa normalidad, si la enseñanza que mayoritariamente se imparte continúa de la misma manera, la única diferencia con la pandemia será el beneficio de la socialización, porque aprender se seguirá aprendiendo poco y el ausentismo, tanto de docentes como de alumnos, seguirá superando porcentajes inéditos como los que se vienen registrando.
La educación secundaria necesita una revisión sobre qué y cómo se enseña, en qué tiempos y con qué recursos.
Mientras las autoridades educativas y los equipos técnicos de todo el país acuerdan contenidos actualizados y ambiciosos sobre aquello que desean se enseñe en las aulas de todo el país, en la mayoría de las escuelas esos contenidos no se traducen en prácticas reales de enseñanza.
Hay una absoluta desconexión entre la propuesta, los tiempos de la escuela, la formación de los docentes, los recursos tecnológicos y las regulaciones administrativas y ritualidades del sistema.
-Para que haya aprendizaje deberán ocurrir profundos cambios. Lograr que un joven de hoy cumpla con la escolaridad va a implicar romper las rigideces de tiempo y espacio de la escuela y construir una oferta basada en el conocimiento y graduada según los tiempos reales que cada estudiante requiera para su logro.
-Articular presencialidad con virtualidad y docentes que aprendan a orientar el aprendizaje, utilizando la riqueza de recursos disponibles gracias a las nuevas tecnologías.
Enseñar ciencia, por ejemplo, implica incluir conocimientos y procedimientos de la ciencia y aplicarlos a la resolución de problemas reales, integrando y utilizando la tecnología disponible y la reflexión sobre los aspectos éticos, económicos y sociales de los asuntos científicos y tecnológicos.
-Hace dos años iniciamos una investigación/acción en todas las escuelas secundarias de la ciudad de Chilecito, en La Rioja, desde el Centro de Investigación Educativa de la UNDEC, con el objeto de indagar el proceso de enseñanza y aprendizaje de ciencias en todos los años de escolaridad.
El proyecto tomó como referencia los Diseños Curriculares de la provincia de cuatro disciplinas: Matemática, Física, Química y Biología. -Se planteó una metodología diferente para su enseñanza junto con un modo de intervención en las escuelas que nos permitiera trabajar adentro del aula con los docentes a cargo, enfrentando la complejidad de cada curso, de cada escuela y de la comunidad.
Nuestra estrategia fue diseñar una metodología para identificar dentro del mar de contenidos que tienen los diseños curriculares aquellos conceptos fundamentales, que llamamos “estelares” por su potencia explicativa dentro de cada disciplina, -no más de cuatro conceptos- y a partir de ellos y en talleres con docentes de aula, identificamos los contenidos del currículum que “orbitan” en su entorno.
Se busca fortalecer en los alumnos la capacidad de reflexionar, de argumentar, de imaginar alternativas, de elaborar soluciones con otros, de conocer los métodos de la ciencia y estar en contacto con los problemas de su entorno, del mundo y de su tiempo. Esos conceptos fueron incorporados en “secuencias didácticas” (propuestas de aula), que incluyen temas con diferentes niveles de complejidad para desarrollarlos en todos los años del nivel secundario, en formato de “resolución de problemas”, apostando a que su recurrencia haga que los estudiantes puedan dominarlos en el tiempo que cada uno necesite. Así cada estudiante tendría su propio recorrido dentro del nivel.
Entendemos que esta metodología permite que los docentes en su planificación no se pierdan tratando de incluir ese todo inabarcable de los diseños deteniéndose, como ocurre generalmente, con temas de menor importancia, lo que impide desarrollar lo fundamental de cada asignatura, como pasa con frecuencia.
Por otro lado, al abordar los mismos conceptos a través de secuencias con diferentes niveles de complejidad en todos los años escolares se coloca en el centro de la escolaridad el conocimiento y se supera la rigidez del ordenamiento en los años en los que se ofrece la escolaridad.
Cada estudiante podrá tener un registro de sus logros educativos en cada disciplina de manera independiente del tiempo en el que lo logra, y la escuela será el lugar en donde nuestros jóvenes se conecten con las nuevas concepciones de la Ciencia, comprendan cómo ésta construye teoría a partir de evidencias, aprecien la fortaleza y debilidad del conocimiento científico, valoren los riesgos y reconozcan las implicancias éticas y morales de las tomas de decisiones en temas científicos y tecnológicos.
Nuestra experiencia fue extremadamente valiosa. Podemos anticipar que enfrentar a los estudiantes con problemas reales asegura su compromiso con el proceso de aprendizaje, también que la mayoría de los docentes están dispuestos a incorporar nuevas estrategias a condición de recibir capacitación y los recursos necesarios y que las rigideces burocráticas de la administración del sector, pueden superarse siempre que haya apertura al cambio.
Reabrir las escuelas para seguir haciendo lo mismo ya no alcanza. Pensar y experimentar nuevas estrategias y asegurar la conectividad de todos los estudiantes son la llave para que la educación dé un salto de calidad y equidad.

Fuente: Clarín