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Anuncios que viajan más rápido que la realidad

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Con el anticipo de la llegada de un plan municipal para solucionar el déficit habitacional, el gobierno local volvió a elevar la vara por encima de las expectativas reales

Por Agustín Ciotti

La dificultad de los gobiernos locales para concretar en hechos los anuncios que, con la complicidad de las palabras, despiertan expectativas en niveles desmedidos, supo acorralar a prácticamente todas las administraciones, en diferentes períodos de la historia.
La gestión actual de Vicente Gatica no estuvo siquiera cerca de ingresar en el casillero de las excepciones y tal como adelantó el sábado pasado La Voz, el gabinete se predispone a iniciar un proceso de reconfiguración en 2021, en la búsqueda de resultados en dos de los ítems con saldo pendiente de logros para mostrar: medio ambiente y viviendas.
Con respecto al primero, el gobierno local ya desnudó en la serie interminable de imágenes y anticipos de saneamiento del basural a cielo abierto, la omisión de la medición de la complejidad del problema, o al menos, así lo dejaron entrever, días más tarde, dos exfuncionarios de la Comuna, en una reunión por Zoom.
Con relación al segundo, el anuncio del viernes pasado de la inminente llegada de un «programa municipal de viviendas», sonó todavía más disparatado, si se considera que, durante su presentación, la secretaria de Integración Socio-Urbana, Natalia Gatica, fundamentó la necesidad de la herramienta en la «ineficiencia» de los programas nacionales y provinciales en la materia.
La afirmación fue tan desafortunada que la oficina de Prensa municipal la desapareció por completo, en la transcripción posterior de la conferencia, en formato de gacetilla.
El reconocimiento de una carencia no necesariamente debería ser sucedido con una propuesta irrealizable: La fórmula, que ya se aplicó hasta el cansancio en la planilla de cálculo del discurso oficial, siempre arrojó un resultado igual o menor a cero.
Un antecedente reciente es el del día del lanzamiento del Foro Ambiental, el 10 de febrero pasado, en el Salón Blanco de la Municipalidad, cuando el intendente Vicente Gatica convocó al ex subsecretario de Transporte de la Provincia durante la gestión de María Eugenia Vidal, Lisandro Perotti, para anunciar «un proyecto de transporte público sustentable” para la ciudad, en un contexto de discusión y planteo de soluciones a problemas cotidianos, como fallas en la recolección, basurales activos a cielo abierto, arbolado urbano, reciclado o separación de residuos en origen.
“Quiero hablarles de un proyecto para generar un sistema de transporte sustentable para nuestro Distrito. Se lo presenté al ministro (de Transporte nacional) Mario Meoni en la reunión que tuvimos recientemente y lo noté entusiasmado”, exclamó entonces el alcalde, sin explicar jamás el sentido de la participación protagónica de un exfuncionario, ya por entonces sin ninguna responsabilidad en el gobierno provincial y que poco podría hacer por concretar un proyecto que a más de un asistente al Salón Blanco trasladó, por unos segundos en un tour imaginario, al día en el que ex el Presidente Carlos Menem prometió viajar en cohete a la estratósfera.
Fuera del plano ambiental, el anuncio de la culminación de 116 viviendas también se escuchó en no menos de cuatro ocasiones anteriores a la de la semana pasada y siempre con el denominador común de que el municipio se encontraba a cinco minutos de destrabar los inconvenientes legales o administrativos que le impedirían avanzar.
El viernes pasado, el secretario de Obras Públicas recurrió una vez más al libreto, aunque esta vez atormentado por la incomodidad, situación que no pasó desapercibido para nadie: «Lo hemos dicho tantas otras veces», admitió, casi con vergüenza.
Aún con la prueba casi siempre incontrastable del archivo, nada alcanza para descartar la siempre posible llegada de los logros, en la recta final del período de gobierno. Pero, en todo caso, el título de los «pesos pesados» de los anuncios tampoco está en juego: la defensa exitosa previa a la del viernes último tuvo lugar -una vez más- en la última apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, cuando el alcalde visualizó -en un contexto de crisis económica ya reconocida en todos los niveles y con el COVID-19 merodeando por los países Cono Sur- un Bragado próximo a convertirse en «un Polo Económico Regional», de la mano de «la radicación de una potente empresa internacional de capitales rusos, que sigue avanzando en su inversión día a día», en alusión a TMH.
Una apuesta discursiva impagable, con derrota casi garantizada. «Mejor que prometer es hacer», suele escucharse en otro de los tantos eslóganes del marketing político que entra y sale del mundo de la moda, al ritmo del folklore vertiginoso de las campañas electorales. El eterno capricho de las palabras, que se empecinan en seguir viajando más rápido que la realidad de los hechos.

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