21 de Junio: Día Nacional del Apicultor

“La abeja está escaseando porque el mundo va apuntando a perder lo natural”.

Cada 21 de junio se celebra en Argentina el Día del Apicultor, ese profesional cuyo trabajo consiste en el cuidado de las abejas melíferas con el objetivo de obtener de ellas miel; y también la crianza de reinas y abejas para su venta a otros potenciales productores. Nuestro país tiene un puesto ganado dentro del mercado internacional de la miel, ubicándose como el tercer productor detrás de China y Turquía. Más del 94% de la producción local de miel se destina al mercado externo.
La apicultura permite obtener de las abejas no sólo miel, sino también otros productos como cera, polen, propóleos y jalea real.
Apicultores locales fueron invitados por la Dirección de Agroindustria (Área de Pymes y Emprendedores de la Municipalidad de Bragado) a encontrarse en la Plaza 25 de Mayo y exponer sus productos.

Dialogamos con José Manuel Andino, quien nos contó que desde niño ya realizaba actividades relacionadas a la Apicultura. Vivió siempre en el campo y añadió “La Apicultura era algo más que estaba en las casas, era un alimento diario. Así como criábamos gallinas o se hacían las quintas, también tenías abejas.” Aunque, de manera exclusiva, hace alrededor de 10 años que se dedica a este oficio.
José nos informa que son alrededor de 8 a 10 meses trabajando sobre la colmena, preparando lo pertinente para el desarrollo de la misma y posteriormente producir la miel. Principalmente que esté bien de sanidad y de alimento. “Para producir miel tenés que tener muchas abejas, para tener muchas abejas la colmena tiene que estar cuidada. Es decir, todo es un ciclo, no es solamente dejarla en el campo y que ellas hagan todo, menos ahora que hay pocas flores y demás”.
A la hora de cosechar, también se necesitan elementos específicos para la sala de extracción. En su caso, tiene una sala ambientada y preparada con elementos de acero inoxidable, paredes revestidas en cerámicos, pisos lavables y agua caliente.
En cuanto a la miel como fuente energética expresó: “La miel es netamente pura. En la sabiduría de la abeja, logra recolectar el polen y el néctar netamente sano y puro. No pasa por ningún filtro, el filtro es ella misma y su instinto”.
Por último, aprovechamos a preguntarle sobre la problemática relacionada a la escasez de abejas, producto de la contaminación, el uso de pesticidas, los monocultivos y las temperaturas cada vez más altas asociadas al cambio climático: “La abeja está escaseando porque el mundo va apuntando a perder lo natural. Sería muy triste si faltaran las abejas, porque es uno de los pequeños animalitos que polinizan las flores. Significa que, si no habría polinización, no habría plantas. Es muy profundo el tema.”
Profundizando en lo que mencionó José, durante siglos, las abejas han beneficiado a las personas, las plantas y al planeta. Transportan el polen de una flor a otra y mejoran la producción de alimentos a través de la polinización. Contribuyen con ello a la seguridad alimentaria y a la nutrición y tienen un impacto positivo en el medio ambiente, ayudando a la biodiversidad y a los ecosistemas. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, aproximadamente el 80% de todas las plantas con flores están especializadas para la polinización por animales, en su mayoría insectos (que incluye a las abejas). La polinización es crucial porque muchas de nuestras verduras, frutas y los cultivos que alimentan a nuestro ganado dependen de ella para ser fertilizados, por lo que sin ella podríamos pasar hambre. Las verduras como el brócoli, los espárragos y el pepino dependen de la polinización de las abejas, al igual que los albaricoques, las fresas, las manzanas, los tomates y las almendras.

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