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Alejo Pérez Landaburu informó sobre su admisión a las Sagradas Órdenes

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Alejo es seminarista, es decir, está estudiando para ser sacerdote. Se encuentra en el Seminario «Santo Cura de Ars», de Mercedes y ya lleva cinco años cursando. Además de estudiar, los seminaristas también viven en el Seminario, actualmente cuentan con un total de 38 jóvenes del interior de la provincia de Buenos Aires (Diócesis de Nueve de Julio, Arquidiócesis de Bahía Blanca y Arquidiócesis de Mercedes-Luján).
El próximo domingo se llevará a cabo la admisión a las Sagradas órdenes. Esta ceremonia es importante por varios motivos: Por un lado, es la Fiesta de Santo Domingo de Guzmán, que es el Patrono de la Catedral de 9 de Julio y por eso son las Patronales de la Diócesis de Nueve de Julio, a la que Bragado y otros 16 distritos de la Provincia pertenecen. En ese contexto de fiesta diocesana, el Monseñor Ariel Torrado Mosconi, que es el obispo de 9 de Julio, brindará los «ministerios» a algunos de los seminaristas de la Diócesis.
La ceremonia será presencial, pero con asistencia reducida debido a la pandemia. Va a presidir la Misa el Obispo y concelebrarán seguramente varios sacerdotes. Asistirán los diez seminaristas de la Diócesis y los familiares de los que recibirán algún ministerio, en esta ocasión serán ocho. Dada la situación, la Misa será transmitida en vivo por la página de Facebook de la Catedral: «Iglesia Catedral Santo Domingo de Guzmán», el domingo 8 de agosto a las 16hs.
Los ministerios son como pequeños pasos que los seminaristas realizan en el camino a la ordenación sacerdotal. Son tres: La admisión a las Sagradas Órdenes, el Lectorado y el Acolitado. Alejo junto a cuatro compañeros, recibirán la admisión.
Y explicó Alejo: “La admisión a las Sagradas Órdenes es un momento de confirmación de la vocación sacerdotal: Hasta ahora yo había sentido el llamado de Dios subjetivamente, personalmente, en la intimidad de mi corazón; bueno, después de años de formación en el seminario, de la oración y el discernimiento de mis superiores, del obispo y de mí mismo, el Obispo en nombre de la Iglesia reconoce objetivamente ese llamado de Dios al sacerdocio que yo y mis compañeros sentimos subjetivamente… En pocas palabras, la Iglesia te confirma en el llamado: te dice «Sí, Dios te llama a ser cura».
El signo externo de la admisión a las sagradas órdenes, es que desde el momento en que son admitidos los seminaristas, ya comienzan a vestirse como los sacerdotes, con el característico cuello blanco, aunque todavía no hayan sido ordenados. Esto pasa a ser un signo visible de alguien que está ofreciendo su vida a Dios, que se está entregando por completo y por otro lado, para recordarles a ellos mismos, que si bien no son concretamente sacerdotes, ya deben vivir con un corazón sacerdotal.
Así explicaba Alejo la rutina en el Seminario de Mercedes: “Comenzamos el día con una oración comunitaria que se llama «Laudes», que rezan todos los sacerdotes y consagrados del mundo. Rezamos laudes en la Capilla central del Seminario a las 7 de la mañana, luego hay un tiempo de oración personal hasta aproximadamente las 8. Después desayunamos. Vivimos en casas de a 5 o 6 seminaristas, cada uno con su propia habitación y un estar común. Después del desayuno, dependiendo el curso, comenzamos las clases desde las 8:30 hasta las 12. A las 12:20 tenemos la Misa diaria en la capilla central. También dedicamos cuatro horas a la semana a nuestro trabajo comunitario. En mi caso, junto con otros compañeros nos toca el mantenimiento del parque”.
Su encuentro con la palabra de Dios fue: “El encuentro con Jesús cuando tenía 14 años fue una experiencia que marcó mi vida. Recuerdo que fue en un campamento misionero en O’Brien al que fui con el Colegio San José, del que soy ex alumno. En un momento de oración, llamado Adoración Eucarística, me sentí amado como nunca antes. Experimente un amor que me perdonaba las macanas que había hecho, perdonaba mis errores, me aceptaba como era y me abrazaba. Por supuesto que el vínculo con Jesús no fue una experiencia aislada, sino que fue algo que fue manteniéndose y creciendo a lo largo de mi vida. Desde entonces siempre traté de ayudar para que los demás conozcan a ese Dios que se derrite de amor por nosotros. Me inspira eso, decirle a la gente que Dios los ama. Que los ama irreversiblemente, que no importa lo que hagan, Dios siempre los va a amar y a perdonar”.
Al poco tiempo comenzó con el grupo de jóvenes San Juan Pablo II en la Parroquia San Martín de Porres. Después, en Santa Rosa de Lima fue discerniendo el llamado de Dios. Y dijo: “En el fondo y para explicarlo brevemente, comprendí que Jesús me invitaba a ser feliz y que, en mi caso particular, la mayor alegría que iba a poder tener era entregarme totalmente para anunciarlo. Y concretamente como sacerdote”. También fue coordinador de los aspirantes de Acción Católica en Santa Rosa de Lima y organizaba los retiros de los jóvenes y mencionó: “Muchas veces con los distintos grupos recorrimos pueblos, hospitales, hogares de niños, hicimos colectas, visitamos enfermos. Pedernales, O’Brien, Irala, Warnes, Los Toldos, son algunos nombres que se me vienen a la cabeza en este momento. En el camino coseché muchos amigos, que me acompañaron y acompañan en la actualidad”. Finalizando el diálogo con Alejo, brindó su agradecimiento al diario “La Voz” por la cercanía y acompañamiento.
-Destacamos, que también hará la admisión a las Sagradas Órdenes, el joven bragadense Axel Olmedo. Felicitaciones para ambos!.

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