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Apuntes callejeros muy repetidos, pero que mantienen vigencia

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-Especial para “La Voz”

Es evidente que los argentinos estamos necesitados de mejorar comportamientos. Es posible que sea problema de todo el mundo, pero es aquí donde vivimos. Se trata de sembrar en el lugar de cada uno. El que mucho abarca…
¿Por qué tanta violencia? Vaya pregunta… Casi naturalmente surge cuando, por ejemplo, aparecen dos jóvenes en moto y le arrebatan el bolso a una señora, sin ocuparse de evitar que se golpee con la caída. Es decir, no solo le llevan lo que era de ella, sino que le ocasionan golpes y heridas, a veces mortales.
-¿No han tenido abuelita; no tienen madre, hermanas…?.
Lo que asusta es la deshumanización… Es como si la sociedad necesitara un baño de serenidad que deje espacio para pensar en la VIDA. La nuestra y la de los demás. Intentar que se valore lo que se tiene, que se empieza a considerar, a partir de estar heridos de gravedad o muertos…
-Este desordenado rosario de reflexiones, es un poco consecuencia de la nota del doctor Benalal que habló de ese tema. Es decir, de los problemas sociales que no son atendidos a tiempo y terminan transformándose en una montaña que tapa al sol.
-Tampoco es justo afirmar que la violencia irracional, floreció hace un rato… Tener en cuenta, el caso de “los presos de Bragado”, dónde alguien mandó un cajón con explosivos a una casa… Por eso, sufrieron torturas y prisión, tres inocentes… Eso pasó hace 90 años…
-La humanización que se propone, tiene dos caras: la sociedad formal y la marginal… Es injusto pensar que en los hechos que se producen, nada tenemos que ver. Hay mucha inequidad social (pocos tienen mucho y muchos tienen nada…).
-Es habitual que se responda a los efectos, sin tener en cuenta las causas… Lo que aparece en la superficie, es la rabia sin control, cuando el olvido y la inclusión llevan demasiado tiempo de instalados… Las adicciones potencian las reacciones. Este “gran negocio para muchos”, no aparece expuesto en el balance del análisis de las acciones delictivas.
-Desde este lugar nunca dijimos estar a favor de los presos… Sostenemos, sin embargo, que no hay demasiado interés en conocer la historia previa a cada delito. Aquí estamos en otra vereda. La de entender, contener, prevenir…
-Hay que brindar consejos; sembrar buen trato; mejorar el ámbito en que vive cada uno. Los que cometen delitos, no dejan por eso, de ser seres humanos… El perro que se queda sin dueño, sin agua ni comida, termina siendo peligroso todo el vecindario… Algo parecido pasa con todas las personas.
-Algo más, como para el cierre… El fuego nunca se puede apagar arrojando combustible a las llamas. Esta prédica no es nueva. Viene de lejos y si hay que pedir perdón por eso, se pide. Si se recorre el mismo camino, es con la confianza que estas no sean campanas de palo; que a las palabras no se las lleve el viento… De última, nos iremos con ellas…

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