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Apuntes de actualidad

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-¿Podremos dejar tranquilo a Maradona?

A casi 45 días de su partida hacia el lugar de la paz, Diego Armando Maradona sigue estando en el centro de los comentarios, sobre todo televisivos. Todo un despliegue informativo que abarca familia, bienes, conflictos, detalles previos a su deceso, etc. La atención que, tal vez, le faltó en el tramo final de su vida, se le dispensa ahora cuando ya no necesita más que el cariño perdurable de la gente…

Así parece que “funciona” la sociedad: Pese a la súper-actualización noticiosa de las redes, es frecuente comprobar que “corremos” detrás de las noticias y tapamos el pozo después de haber caído en él… De algo hay que hablar y la rueda sigue girando, seguramente debido a que se ha comprobado, mediante estudios de audiencia, que esas cosas le gustan al público.
Horacio de Dios tenía 90 años cuando falleció en estos días. Fue un notable periodista que viajó e hizo viajar en “su guía de viajes”, que editaba junto a su hijo Julián. Sabedor de cosas de la vida, de tanto haber andado, supo que el final se acercaba y pudo despedirse; “Chau hijo”, le dijo y quedó en silencio que fue definitivo. No siempre hace falta hablar, para decir algo…
Los argentinos somos especiales. Capaces de las mayores muestras de solidaridad y de los máximos gestos de soberbia y olvido de nuestros semejantes. Bueno sería encontrar un equilibrio entre ambos extremos. Ese desencuentro entre lo positivo y lo opuesto, se ha contagiado, aunque no es lo deseable.
Por ejemplo, el aún presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aún no acepta que perdió las elecciones. Por ahora, parece que no estará para poner en funciones a su sucesor, elegido por el voto mayoritario de los ciudadanos de la potencia mundial. Para no vivir ese momento, se irá Escocia ese día.
También allá se habla de grieta, algo de lo cual podemos hacer un libro nosotros en Argentina… El próximo mandatario norteamericano se llama Joe Biden y le espera una tarea difícil, en medio de la pandemia que no cesa en intensidad. Que el mal de muchos, no nos consuele: Podemos ser mejores apostando a la unión… ¿Sí?

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