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Apuntes para el martes; con figuras del deporte mundial

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Bobby FISCHER: la vida del maestro del ajedrez
Fue uno de los mejores ajedrecistas de la historia y un personaje excéntrico. Su historia, su coeficiente intelectual superior a Einstein y sus récords. El furor de Gambito de dama, lo vuelve a poner en escena.
Robert James Fischer nació en el Hospital Michael Reese de Chicago, el 9 de marzo de 1943. Era hijo de una enfermera suiza, Regina Wender, y del alemán Hans Gerhardt Leibscher, que había cambiado su apellido judío por Fischer, para evitar el antisemitismo creciente en su país de origen. Tenía una hermana, Joana, seis años mayor.
La vida lo golpeó de chico, cuando su padre se fue después de divorciarse de Regina. Ella tuvo que hacerse cargo de la crianza y manutención de sus hijos. En 1949 tenía seis años cuando alquilaban un cuarto en Manhattan y Bobby conoció el ajedrez. Fue gracias a su hermana que le regaló un tablero de plástico. Atenta a las necesidades intelectuales de su hijo, su mamá consiguió una beca para que estudiara en el colegio Brooklyn Community Woodward, que seguía los lineamientos de un educador suizo que se oponía a los ejercicios de memorización y fomentaba el estudio a través del juego.
Además, le buscó profesores para que aprendiera el deporte de las fichas y el tablero y los encontró en el Club de Ajedrez de Brooklyn, mientras Bobby terminaba el secundario en el Instituto Erasmus Hall de Brooklyn. Entró después de hacer un test de IQ y que demostrar una puntuación superior a la obtenida por Albert Einstein. Entonces empezaron los mayores éxitos.
En 1958, a los 15 años, ya era campeón norteamericano y fue invitado al torneo Interzonal en Portoroz, Yugoslavia. Con una partida brillante, alcanzó el 6° lugar y se convirtió en el ajedrecista más joven en lograr el título de gran maestro. A esta altura ya no quedaban dudas de su excentricidad. No usaba camisa y saco para jugar, sino que se presentaba a los torneos con zapatillas, jeans y remera. Nada le impedía ganar y, sin saberlo, solo contribuía a su propia leyenda.
Entre el 9 de noviembre y el 12 diciembre de 1970, Fischer participó del Torneo Interzonal de Palma de Mallorca. Fue el último torneo oficial de su carrera y se destacó. Le sacó tres puntos de ventaja al lote de escoltas, ganó las últimas 7 partidas consecutivas y consiguió un record: 20 victorias consecutivas ante grandes maestros.
En 1972, a los 29 años, se convirtió en el duodécimo campeón mundial de ajedrez. Así cortaba con el reinado soviético que había empezado en 1948. Fue en tiempos de la Guerra Fría, en Islandia, contra el entonces campeón mundial Boris Spassky.
Volvió a aquella tierra que lo había hecho feliz a los 61 años, tres años antes de morir. Fue el 17 de enero de 2008 en el hospital de la Universidad Nacional de Islandia, como consecuencia de una insuficiencia renal aguda. Fue sepultado en un descampado en un cementerio cristiano de la iglesia Laugardal Selfoss, a 60 km de Reikiavik, capital de Islandia.

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