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Apuntes para la existencia de un tenor vasco…

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-Famoso en el mundo, no olvidó a Bragado y mandó a construir un teatro…

Tal vez haga falta “contar” brevemente la historia de Florencio Constantino, un inmigrante vasco que llegó como tantos a trabajar en el campo argentino. Lo suyo era “manejar” una de las pocas máquinas cosechadoras, en los inicios del 1900…
Hasta que un día alguien lo escuchó cantar en el coro de la Parroquia. A partir de allí, como en un cuento de hadas, se perfeccionó en el canto lírico; viajó a Europa y, por peso de su personalidad, se convirtió en “competidor” del notable Enrico Caruso…
Eran tiempos donde con voluntad todo podía ser logrado y Constantino, “el vasco que llegó de Bragado”, se hizo famoso y llenó teatros hasta llegar a México, donde lo sorprendió la muerte.
Antes, sin embargo, había legado a su patria de adopción (Bragado), un teatro parecido a la Scala de Milán. El teatro que lleva su nombre, ubicado frente a la escultura que lo mantiene vivo en el recuerdo, fue inaugurado en noviembre de 1912…
Este bosquejo de su existencia intenta convencer que se trata de una personalidad que hizo mucho por Bragado estando en vida. Lo menos es que merece es que conservemos su figura… ¡Gracias!

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