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Apuntes para un fin de semana diferente…

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Lo escribió alguna vez Jorge Valdano, exjugador con alma de poeta: “Un título futbolero nacional, es como si todos los clubes hubieran salido campeones al mismo tiempo…”. Eso pasó en Maracaná el sábado y repercutió en todo el país, postergando diferencias, para unificar la unión a través de la celeste y blanca.
Fue un partido de final, sin grandes exhibiciones, como corresponde. Tal vez la excepción fue el tiro de Di María que repitió el gol que había hecho hace años en Nigeria; pudo sellarlo Messi casi al final con el tanto que merecía pero no se dio…
Surgió el premio a un “laburante” del fútbol: Rodrigo De Paul, vestido de overol, sacó chapa de líder silencioso… El árbitro arrancó sacando una tarjeta amarilla a Fred, uno de los brasileños y desde allí elaboró un desempeño sin fallas.
El festejo de Leonel MESSI y sus muchachos arrancó no bien terminó el duelo. Para que nada doliera, surgió el abrazo con Neymar, como para ratificar que el fútbol no es la guerra… Ellos dos representan a los cientos de trotamundos que se ganan la vida en las canchas del mundo…
Fue una especie de final de película, donde nadie salió lastimado del todo…

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