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Busquemos el aburrimiento para mejorar como individuos y sociedad

Vivimos en una sociedad donde nos encontramos permanentemente bombardeados por estímulos pensados con la intención de evitar caer en el aburrimiento. Dispositivos móviles, televisores, cualquier tipo de pantallas se encuentran a nuestra disposición, lista a un solo click para disparar nuestra mente en cualquier dirección y esto en principio parece bueno, ¿o no? La pregunta en realidad esconde un interrogante mucho más profundo. ¿Qué perdemos en realidad cada vez que activamos nuestros dispositivos? ¿Qué oportunidades se fugan como arena entre los dedos que presionan las pantallas?
Entre las cosas que se pierden cuando nos evadimos digitalmente es la posibilidad de aburrirnos. Contrario de la creencia popular, aburrirse no significa que no tenemos absolutamente nada para hacer, sino que el aburrimiento ocurre cuando ninguna de las opciones disponibles para nosotros nos atrae. El aburrimiento se caracteriza por falta de concentración, desasosiego o sentirse letárgico. Es un estado donde te sientes abrumado. Pero ahora hay más cosas que nunca para evitar el aburrimiento con Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, YouTube y ni hablar de las noticias permanentes que te esperan en línea, ya sea cuando nos sentamos en un café, nos detenemos en el semáforo, o simplemente hacemos una cola para pagar un impuesto. Muchas personas miran sus teléfonos para no aburrirse.

Busquemos el aburrimiento para mejorar como individuos y sociedad

QUE DICE LA CIENCIA SOBRE EL ABURRIMIENTO

Un estudio reciente realizado en los Estados Unidos, evaluó las reacciones de hombres y mujeres a los que se los colocó en una habitación durante 15 minutos para que solo estuvieran con sus pensamientos. No les dieron nada, excepto un botón que les provocaba descarga eléctrica si lo presionaban. Si soportaban los 15 minutos sin presionarlo recibían una paga en efectivo. Los resultados mostraron que el 25% de las mujeres y el 67% de los hombres se dieron la descarga a sí mismos. Aparentemente preferirían experimentar dolor físico a solo aburrirse. Ese mismo estudio se complementó con otro que dice que alrededor del 95% de los adultos estadounidenses informaron que participaron en actividades de ocio en las últimas 24 horas y solo el 17% por ciento indicaron que pasaron todo el tiempo relajándose y pensando. Para el resto, ese 83% aparentemente es aburrido y aburrirse era sinónimo de desagradable.
Los investigadores de estos trabajos se mostraron preocupados por los resultados, debido a que según sus estudios el aburrimiento es una actividad mental importante en nuestras vidas. Cuando estamos aburridos nuestras mentes deambulan y eso es lo natural. El estado de aburrimiento ocurre cuando nuestra atención no se centra en nada en particular. Los investigadores han demostrado que las mentes aburridas son útiles para la creatividad. Una razón importante por la que muchos investigadores sospechan que experimentar aburrimiento es porque nos da un indicador del estado actual. Es decir, si estamos aburrido sabemos que algo sobre esa situación no está funcionando bien.
Este estado sin objetivo, parece cultivar pensamientos sobre lo que queremos hacer con nuestras vidas, considerar hacía dónde queremos ir en el futuro y esto se llama planificación autobiográfica. De esta manera aburrirse es esencial para establecer metas, si nuestro cerebro está siempre ocupado con otros estímulos, pocas veces reflexionamos sobre lo importante, ni establecemos metas a largo plazo, ni pensamos en cómo lograrlas. De hecho estos mismos estudios diseñados para inducir el aburrimiento han demostrado que los participantes más aburridos son más propensos a la caridad o el voluntariado.

LA PARADOJA DEL ABURRIMIENTO

Parece paradójico que el aburrimiento nos hace sentir cansado, lento y desinteresado, pero en realidad puede llevarnos a la acción, a generar cambios que serán positivos. En ausencia de aburrimiento uno quedaría atrapado en situaciones insatisfactorias y se perderían muchas situaciones emocionales, cognitivas y socialmente gratificantes. El aburrimiento es, además, una advertencia de que no estamos haciendo lo que queremos y es el empuje que nos motiva para cambiar metas y proyectos.
El aburrimiento nos hace más altruista, quizás producto de la sensación de falta de objetivo que se experimenta cuando se está aburrido puede hacernos cuestionar lo que estamos haciendo con nuestra sociedad en general. Este es el lado más positivo que nos ofrece que pensemos en los demás y lo que podemos hacer para ayudarlos.
Quizás entonces, si queremos construir un mejor Bragado, una mejor sociedad. Si queremos ser más tolerantes y contribuir al desarrollo de nuestros vecinos, tal vez, solo tal vez, debamos permitirnos aburrirnos un tiempo. Hacer las colas de nuestros trámites sin buscar distracciones digitales o permitirnos esperar que llegue nuestra visita sin pasar el tiempo en las redes sociales. Sin embargo, en una época donde la distracción y no permitirnos la introspección por ser considerada “aburrida”, esté haciendo que, como sociedad, presionemos el botón eléctrico ante de los 15 minutos.

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