Cambio de vida, cambio de rumbo

Dialogamos con Lorenzo Boccellari, un joven bragadense que se fue de mochilero y cambió su vida.

Desde Ushuaia, dónde se encuentra hace ya un tiempo, nos cuenta que, se encontraba trabajando en una empresa de nuestra ciudad y aunque estaba bien, sentía que eso no era todo. Que física y mentalmente necesitaba otra cosa. Y entonces, decidió muy espontáneamente, emprender este viaje.
“Mi idea fue, entre renunciar y realizar un emprendimiento con la plata obtenida o salir de mochilero, ya eso lo tenía en claro”
Optó por su segunda opción, con la plata compro una carpa, una bolsa de dormir, una mochila y “arranqué, sin conocimientos, sin experiencia”.

Estuvo tres días con su familia, en Epecuén, una ciudad de Buenos Aires. Y desde ahí, ellos lo despidieron y comenzó su aventura, con un montón de miedos, inseguridades, mucha incertidumbre, mucha ansiedad por saber qué es lo que se iba a presentar, pero siempre con una actitud de positivismo y con mucha fe, de que en su camino iba a cruzarse con cosas positivas. Siendo consciente de las realidades y sabiendo que como en todos lados, hay cosas malas.
Luego se tomó una trafic directa hacia Bahía Blanca, porque la ruta que pasaba por dónde estaba no era muy transitada, siendo está su única “trampa” y desde ahí, “me mandé a hacer dedo a la ruta”. Luego llegó a Viedma, desde ahí se fue a El Cóndor. Allí estuvo dos días, pagó un camping, siendo esa su primera experiencia, todo por su cuenta, siendo todo nuevo. Allí aprendió a hacerse de comer como podía, teniendo lo que podía comprar, con su garrafa y la olla, “con los pocos recursos que tenía, porque tenés que irte liviano de mochila, me fui haciendo un poco como a los golpes”.
Se dirigió desde allí a San Antonio de Oeste, “un lugar muy lindo, dónde había barcos abandonados”. Hasta este entonces no había conocido muchas personas, más que las personas que lo llevaban.
Se tomó un micro con línea directa y llegó a Las Grutas, dónde conoció un grupo de personas, “todos me enseñaron mucho, me abrieron la cabeza, la visión y la perspectiva a un modo de ver la vida y formas de pensar, mucho más minimalista y más simple”.
Estuvo dos semanas, tuvo una relación amorosa con una joven, lo que lo hizo estar en duda, si seguir o detenerse, pero menciona que “pasó su crisis” y siguió ruta.
“Me levantaron desde Las Grutas hasta Sierra Grande, acampé una noche en plena sierra, alejado de la ciudad, una experiencia hermosa, única, vi una tormenta pasar por arriba de la ciudad y fue increíble”. Cuando se levantó, continuó, paso una noche en un hotel en Santa Cruz, hizo un tramo más (bastante largo) y llegó donde finalmente se encuentra hoy, Tierra del Fuego.

“Desde acá fue todo fantástico”.
En Ushuaia se animó por primera vez a tocar en la calle, sacó su guitarra y empezó a cantar. Todo el dinero que se había llevado se le había acabado, “honestamente estaba tocando en la calle para comer, para aportar con la comida en la casa de las personas que me estaban hospedando, mediante una aplicación de hospedantes y viajeros”.
Dónde se enamoró de las montañas, de los lugares y hoy en día está trabajando en una heladería, y además conoció personas de todo el mundo, gente de Italia, Rusia, Francia, Israel.
Ya decidió quedarse allí hasta fin de año, juntando dinero para poder salir a través de todo el mundo, esperando su pasaporte.
Este joven es el claro ejemplo de seguir nuestros sueños y adquirir experiencias, que todo suma y que lo que resta, queda atrás y de aprendizaje. Hoy Lorenzo se encuentra de una manera que no creyó que iba a estar, su familia está muy orgullosa de verlo cumplir sus sueños. Desde nuestro lugar solo nos queda felicitarlo, y desearle suerte en cada viaje que emprenda.

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