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Carta escrita después de visitar Cuba, estando cerca de la gente…

-Cuando resulta tan difícil opinar con imparcialidad, este ejemplo es mirar la realidad con los dos ojos

“Visitar Cuba es una decisión que puede obedecer a distintos intereses, gustos o preferencias, todos totalmente válidos. Conocidas son las bellezas de sus playas, el riquísimo patrimonio arquitectónico que aportan más de 500 años de historia y nadie puede ignorar que se trata de un país con una situación política y social muy particular, que casi me atrevo a definir como única, con el agregado que se trata de un fenómeno en curso, con muchos de sus actores en vida.
Conocer esta situación fue el motivo principal del viaje que hicimos con mi hija Lucía, de 22 años, que gracias a su empuje concretamos y dio al viaje un carácter único. Compartir 2 semanas, para conocer lo que ambos deseábamos: descubrir juntos cuan cerca ó lejos de lo que cada uno imaginaba está la realidad cubana, fue un regalo de la vida.
Para acercarnos más a la sociedad, optamos por hospedarnos, en algunos lugares, en casas particulares, cosa bastante difundida allá; experiencia muy enriquecedora que nos permitió conocer de cerca situaciones diferentes y en todos los casos, muy bien atendidos.
Estuvimos en la Habana, Cienfuegos, Trinidad, Santa Clara y algunos días en la playa. Cada lugar con su particularidad, pero todos con el denominador común de un pueblo con muchas limitaciones, pero muy respetuoso, con una rica actividad cultural y una gran alegría.
La restringida libertad de expresión y la precaria situación económica de la mayoría de sus habitantes, son los dos aspectos más negativos y tristes que tuvimos oportunidad de comprobar, muy alejados de los principios teóricos de la revolución. La mayoría de la población, empleados estatales, perciben un sueldo que no alcanza a cubrir las necesidades básicas, por lo cual deben recurrir a la buena voluntad de los turistas, que con su propina contribuyen significativamente a mitigar la situación y otros, recurriendo a prácticas reñidas con la honestidad, cosa que como sabemos, sin que ello signifique justificar, también existe en muchos países.
Un aspecto que nos sorprendió fue la seguridad, algo tan valioso y que lamentablemente en nuestro país perdimos. También pudimos comprobar el alto nivel de educación, sin analfabetos, aunque es muy difícil que puedan acceder a un trabajo para los cuales el estado, gratuitamente, los prepara; un tema este generalizado en el mundo, según las conclusiones del último GESF realizado recientemente en Dubai.
Otra ventaja social es el sistema de salud gratuito, sin desnutrición infantil y una expectativa de vida de 79,2 años.
Haciendo el gran esfuerzo de dejar la política de lado, con la mayor objetividad posible, vimos un país, que como la gran mayoría, tiene cosas buenas y cosas malas, y como lo reconocen las mismas autoridades, mucho por mejorar; no caben dudas que el bloqueo impartido por los EEUU primero, y la disolución de la URSS después, fueron muy negativos para su desarrollo.
Pero que un pequeño país sometido, haya sido capaz, primero de liberarse, luego repeler los intentos de invasión y con limitados recursos, haya podido mantenerse y logrado los índices de bienestar como los mencionados, sin que esto justifique las deudas con la sociedad, hacen de Cuba, un lugar muy interesante para conocer”.

(Nota escrita por Jorge Sorribes)