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Día del Bombero: Daniel Molina y “una enseñanza de vida” que intenta transmitir con cada suspiro

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-El subcomandante revive sus comienzos, habla del presente y deja conocer qué se imagina para lo que viene

Hoy no es un martes más. El 2 de junio se celebra el Día Nacional del Bombero Voluntario en honor a la fundación del primer cuerpo de bomberos voluntarios de La Boca, allá por 1884.
Unos cuantos años después y a más de 200 kilómetros, Daniel Molina respira cada rincón del cuartel. Es el subcomandante del cuerpo activo, mundo que recorre acompañado por La Voz.
El 8 de agosto cumple 25 años como voluntario. “Estaría ya al borde del retiro, donde hay que esperar un montón de cositas, tramitaciones que hay que hacer. Ya estamos ahí”, introduce.
Sobre el motivo que lo llevó a ser bombero, reconoce que desde chico no los tenía presentes. Es clase 63, otra de las que fue a Malvinas, año donde estudiaba en Industrial. No le tocó el Servicio Militar porque pidió prórroga y por número bajo. “Lo que pasó es que, para mí, siempre me había quedado una deuda con la Patria que en algún momento la tenía que saldar, sorprende.
Pasaron unos años. Junto a un compañero, tuvo la oportunidad de conocer el cuartel y recorrerlo. Del calendario habían pasado unos meses cuando logró hacer el examen de ingreso. “Ahí empecé a hacer mis primeras armas”, refresca.
Son, nada más ni nada menos, que 25 años. Según suelta, todo pasó “por momentos, rápido; por momentos, muy sin darse cuenta”. “Y otro tiempo que me costó bastante poder seguir perteneciendo a la institución por el tema del trabajo, por el tema por ahí de la familia”, agrega.
“Fue pasando el tiempo. Me fui perfeccionado porque el tema de bomberos es también como cualquier establecimiento de educación, al menos yo lo tomé así”, avanza. De esta forma, hace dos años llegó a la última categoría.
Además de ser bombero, es scout y afirma que este grupo “hace algo muy parecido”. “Cuando ves una situación y querés ayudar es porque ya lo llevás dentro. Cuando ves a alguien que necesita y querés ayudarlo, querés facilitarle las cosas, me parece que eso ya lo llevás dentro”, añade.
En cuanto a qué siente cuando ingresa al cuartel, responde: “Yo ya me siento parte de esa institución. No solamente por el hecho de ser bombero, sino de que durante 25 años ha sido mi casa también o parte de mi casa”.
Tras un rápido viaje del pasado al presente, rescata “una enseñanza de vida” que intenta transmitir. “El ser justo, el poder obrar siempre pensando en el otro y por ahí un poco egoísta con uno mismo, tratando de ser mejor para todo”, refuerza.
Siempre se sintió “muy cómodo” en el cuartel. Agosto se acerca y palpita el día después: “Uno es como que ya se va haciendo la idea, uno se tiene que aclimatar a ese tiempo. Es un tiempo duro, es un tiempo donde te vas a sentir sin esa gente con la cual siempre trabajaste”. De todas formas, está tranquilo por los jóvenes que se sumarán.
Habla y se nota que siente en el alma cada segundo en esta institución. Es algo que va mucho más allá de las palabras. No tarda nada en resumir a bomberos como “el compañerismo, la dedicación”. “Es la vida”, cierra Molina más que conforme.

Daniel Molina
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