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Día del Futbolista: Abel Cristi y sus 31 años en la Primera

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-En diálogo con La Voz, repasa su historia, habla del presente y deja conocer qué hará cuando se retire

Hoy no es un día más para los amantes de la redonda. El 14 de mayo se celebra el Día del Futbolista Argentino, ya que ese día de 1953 Argentina superó 3 a 1 Inglaterra, en un amistoso disputado en el Monumental, con un “gol imposible” de Ernesto Grillo.
Llegó a la Primera local cuando andaba por los 16 años. Fue en Acería Bragado y ese fue el comienzo de un camino verde que viene respirando desde hace otros 31. Hoy, a los 47, la emoción va y viene por sus venas.
Es Abel Cristi, un guerrero de la defensa que lamenta el aislamiento porque no lo dejó volver a El Campin. Por ahí en 2020 no se pueda dar, pero no se baja. «Es muy probable que siga un año más. Ya son los últimos pasos. Ganas siempre hay», le dice a La Voz.
Avanza con los clubes locales donde dejó el alma: Racing, Santa Marta y Defensores de El Bajo. Se fue a probar suerte a Once Tigres de 9 de Julio y de así pasó a Naón. Banco Nación le abrió las puertas en su regreso a la ciudad, sale campeón en Mechita, se luce en Boca y llega a El Campín. Sportivo y Bragado Club también lo tuvieron entre sus filas, en campeonatos argentinos.
Consultado por lo que siente al pisar una cancha, responde que “es algo inexplicable”. “Volvés a nacer, te sentís joven, más con la edad que tengo. Te olvidás de todos los problemas”, agrega.
Con la mente en el fútbol de la zona, confiesa que “es más lo sentimental que te deja que lo económico”. Ahí aparecen los “muchos amigos, mucha gente conocida, reconocimiento” que no se compran con nada.
Su experiencia le permite ver las cosas mucho más claras que otros. En ese sentido, comenta que en Bragado sería importante que la mayoría de los equipos puedan tener cancha propia para que la gente “se identifique”.
No duda un segundo en soltar que el jugador lo es “hasta el día que se muera”. “Lo van a llamar para un partido de veteranos y va a estar. Siempre va a estar”, añade.
Sin dejar de pensar en el futuro, señala que en los últimos años su tarea “fue ayudar a que el jugador crezca”. Se ve como entrenador, aunque reconoce que para eso “lo que uno se tiene que armar es de tiempo”.
Finalmente, agradece “el cariño” recibido a lo largo de estos años y le desea “un feliz día” a todos sus colegas, esos que son testigos de una carrera que ya es parte de la historia grande local.

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