Dialogamos con Mariano Lencina

En este sábado de artistas presentamos a Mariano, un pequeño de apenas 11 años que eriza la piel de quién lo escuche cantar.

Mariano empezó cantando canciones de jardín, con tan solo tres años y su tía, Camila, la cual también canta desde muy pequeña, lo escuchó y sintió algo especial en él, pudo ver qué a través de su voz transmitía dulzura.
Con apenas seis años comenzó sus primeras clases de canto, ya que a medida que fue creciendo, le fue tomando gustito.
Sus primeros años con la música fueron con la profesora Liliana Díaz, con quién ha hecho muestras de canto en escenarios junto a sus compañeros. En una oportunidad se presentó en la celebración que realiza a fin de año, Camioneros, dónde canto frente a tres mil personas, con apenas siete años.
Luego, decidió incursionar un nuevo camino, dónde descubrió a su “abue-lito”, como le dice al gran Jorge Mónaco, su actual profesor de canto, quien lo acompaña en cada paso que da, quien en sus mañanas juntos le cuenta historias, sobre la música y la historia de nuestro país, además de enseñarla todo lo que sabe.

Este pequeño gigante, como le dice su familia, se ha presentado en la escuela a la que asiste en reiteradas oportunidades, también lo ha hecho en el Teatro Florencio Constantino, ha grabado canciones en estudios.
En este último tiempo la guitarra ha llamado su atención, y su mamá, quien se encuentra siempre firme a su lado y lo apoya en todo proyecto que tenga en mente, ya emprendió camino a que tome clases.
Hace apenas unos días, Mariano, decidió presentarse en su primer competencia de canto, como solista vocal, siendo el más chiquito de su categoría, con apenas 11 años. Cuando Jorge se lo planteo, ni lo dudo, fueron meses de ensayo, y al llegar el día, agarró el micrófono y le mostró a los jurados lo que ama hacer, que es cantar.
Interpretó las canciones, “No me doy por vencido”, del artista Luis Fonsi, y cuando fue llamado a desempate, “Universo paralelo” de Nahuel Pennisi.
Al ser tomada la decisión final, este niño se llevó el tercer puesto, siendo está su primer competencia, su felicidad al escuchar su nombre, no se comparó con nada. Mariano es un niño tan humilde y transparente, que se puede apreciar con solo mirarlo.
A medida que iban nombrando a sus compañeros, su sonrisa y felicidad se podían apreciar, estaba tan feliz como ellos. Luego, cuando se acercó a su familia, sus palabras fueron, “con venir acá yo ya gané, como me enseñó mi abuela Pepa”.

Al finalizar los anuncios, los jurados se acercaron a él, a darle su devolución, cómo a los demás participantes, pero uno en especial, puso su ojo en él.
Fernando Pisano, artista de la ciudad de 9 de julio, habló en esa oportunidad con él, mencionando su gran talento y coraje, pero luego se contactó por redes sociales, y mencionó que sentía tener la obligación de decirle que no deje nunca de cantar, “él tiene un don, es un sol. Con sus primeras dos palabras se nos erizó la piel y nuestros ojos se llenaron de lágrimas.
Es magia escucharlo cantar, tiene un tiempo interno. Quiero que sepas y que sepan, que ya sos un artista”, estas fueron algunas de las tantas hermosas palabras que ellos escucharon.
Al preguntarle a su mamá Joana que sentía al escucharlo cantar, mencionó, “lo disfruto mucho. Amo que me cante. Me gusta filmarlo, para poder verlo y escucharlo muchas veces.
Y así poder ir notando sus cambios de voz, sus mejoras en cuanto a los registros.
Soy feliz de que Dios le haya dado ese regalo, el de poder llegar a las emociones de las personas a través de su voz”, una madre realmente orgullosa de su pequeño.
Y Mariano, para finalizar con esta pequeña biografía sobre su camino artístico mencionó que, la música le hace sentir paz, dónde siente, que está en su lugar.

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