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El camino del formador que soñó en grande y logró todo

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Daniel Torres fue el referente de la gimnasia artística local durante más de tres décadas. Fundó un centro que se convirtió en la segunda casa de varias personas. El porqué de una difícil decisión.

Prefirió Lincoln para el profesorado de Educación Física y lo terminó allá por 1987. Fue el paso inicial de un camino cargado de emociones. Nunca imaginó todo lo que vendría.
Es Daniel Torres, el hombre que se convirtió en sinónimo de gimnasia artística. A días del fin de una etapa importante, revive momentos que le llenan el corazón, esos que forman parte de la historia grande.
Durante la temporada 87-88 fue preparador físico del primer equipo de San Lorenzo. Se va del Ciclón y llega a Boca Juniors, también para trabajar con el plantel profesional. Podría haber seguido en un lugar “muy importante”, tal cual refresca, pero no.
Decidió volver a Bragado, su ciudad. Fue en el CEF, para empezar con la gimnasia artística, una disciplina que acá no se practicaba. Ahí estuvo una década.
Luego, funda el Centro de Promoción Gimnástica (CPG). “A Bragado llegaron más de 30 equipos a entrenar durante todos estos 23 años, por el equipamiento que teníamos en el gimnasio y por la forma de entrenar que tan buen resultados nos daba”, dice.
El CPG cerró sus puertas hace algunas semanas. “Después de 33 años, uno luchó mucho para que la disciplina quedara en la ciudad”, cuenta con la mente también en el CEF.
Y refuerza: “Creo que ya el trabajo está hecho. Le he dado todo a Bragado. Yo voy para los 55 años y este tiempo de pandemia me hizo reflexionar que la vida continúa, que no siempre es desde el trabajo y la profesión. Está la salud de uno, la familia. Afectaba lo económico también porque veníamos de 6 meses o 5 pagando alquiler y gastos que uno también los mete en la balanza”.
Con todo el orgullo que le genera mencionar el CPG, manifiesta que “va a ser muy difícil igualar una historia como esa”. “Lo digo con mucha humildad por lo que la viví, por lo que sé que pasé, no basándome solo en los triunfos”, agrega.
“Yo nunca lo tomé como un negocio la gimnasia artística. Siempre fue una pasión”, aclara. A eso le suma que “el balance es satisfacción, es alegría, amigos”.
Se lo escucha tranquilo, en un hogar que ahora podrá disfrutar como nunca. “Yo le falté a mis hijos mucho los fines de semana”, cierra el formador que se ganó el cariño de todos.

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