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El día que volvimos a vernos a los ojos al hablar

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-Ayer cayeron las principales redes sociales en todo el mundo
-A pesar de los inconvenientes el momento es oportuno para reflexionar sobre nuestra dependencia a estas

En el día de ayer pasado el mediodía varias redes sociales colapsaron, en principio WhatsApp, Instagram y Facebook Messenger sufrieron una caída a nivel mundial en sus servicios y creció la expectativa respecto a cuándo volverían a estar disponibles. Pero el problema no terminó ahí ya que ante la imposibilidad de la utilización de estas redes muchos usuarios se volcaron a las alternativas como Twitter, Tik Tok y Telegram, la cuales también comenzaron a reportar fallas. No obstante, la caída de las redes sociales, no brinda una excelente oportunidad para reflexionar sobre nuestra dependencia hacia ellas.

EL APOCALIPSIS DE LAS REDES SOCIALES
Si bien hasta la tarde de ayer no se pudo confirmar de inmediato el problema que está afectando a los servicios, se estima que, por el mensaje de error de la página web de Facebook, el mismo se debería a un error de Sistemas de Nombre de Dominio (DNS, por sus siglas en inglés). El DNS permite a las direcciones de las webs llevar a los usuarios a sus destinos. Una caída similar en la compañía en la nube Akamai Technologies Inc hizo caer a múltiples sitios web en julio. Este tipo de caídas suelen tener como culpable alguna actualización errónea que se ha lanzado sin estar probada a fondo o algún fallo técnico en una central.
Según el portal especializado downdetector.com.ar, las tres aplicaciones propiedad de Facebook dejaron de andar y, de acuerdo a sus informes en menos de una hora acumularon más de 20.100 denuncias generales a nivel global. En detalle, Downdetector, notificó que WhatsApp sumó 8.567 mensajes de usuarios locales denunciando la suspensión del servicio, de los cuales el 39% apuntaban a inconvenientes en el envío de mensajes, el 32% en la app y el 29% en el sitio web. En relación a Instagram, hubo 3.763 reportes de mal funcionamiento, el 35% informaban fallas en el sitio web, el 33% mala conexión de servidor y el 32% problemas en la aplicación. Finalmente 3.507 usuarios locales reportaron problemas con la aplicación Facebook, específicamente con el sitio web, en un 68%.
Ahora bien, si evaluamos los números concretos de estas redes sociales entenderemos el impacto que las mismas provocaron en el día de ayer. A febrero de 2021, el número de usuarios activos de Facebook en Argentina era de hay 33 millones de personas. Por su parte Instagram, en Argentina es la tercera red social con casi 16 millones de usuarios. En este sentido WhatsApp se lleva el podio en nuestro país, ya que se calcula que cerca del 80% de los argentinos la utilizan.
Además de la caída de la comunicación entre los usuarios en forma particular, el impacto se siente en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, debido a que estar redes contribuyen a la organización de múltiples actividades educativas, comerciales y hasta gubernamentales.

NUESTRA DEPENDENCIA A LAS REDES SOCIALES
Hace un tiempo recordábamos con un amigo frente a nuestros hijos como era vivir sin redes sociales. Para quienes hoy promediamos los 40 años, nuestra niñez y adolescencia se desarrolló sin redes sociales y donde hablar por teléfono era tan costoso que era preferible agarrar la bicicleta o ir a pie las 10 o 15 cuadras de distancia que había hasta la casa de los amigos. La agenda se organizaba un día antes, lugar y hora de encuentro se pautaba rigurosamente. No existía videollamadas o encuentros por meet o zoom, lo más parecido (y humano), era vernos las caras alrededor de una mesa y mate por medio. Tampoco las conversaciones finalizaban al cumplirse los 45 minutos, duraban hasta 15 minutos antes del tiempo que nuestros padres nos habían dado para salir, ese era el tiempo suficiente para regresar a casa.
Es cierto que la tecnología nos ha brindado la oportunidad de poder comunicarnos en cualquier momento y darnos esa tranquilidad de la “inmediatez”, sin embargo, también estimula la desnaturalización del contacto entre personas, al grado de estimular sensaciones que, en presencia de otras personas, jamás las realizaríamos.
La adicción a las redes sociales se está extendiendo cada vez más en adolescentes de todo el mundo. Instagram, Twitter o Facebook, así como WhatsApp, son redes sociales muy atractivas porque su funcionamiento se basa en una interactividad inmediata. Así pues, su uso tiene un carácter social para comunicarse, pero esto, sin control educativo, puede trastornar la realidad de algunas personas, sobre todo en casos de adolescentes. En un artículo publicado recientemente, la Dra. Bertha Guzmán Amaya, advierte que “Aunque el uso de las redes sociales se creó bajo unos principios positivos, el problema reside cuando se detecta que los jóvenes dejan de lado el resto de obligaciones de una vida social normal, tales como estudiar o trabajar, hacer deporte u otros hobbies, salir con amigos o hacer actividades con la familia”.
La doctora aclara que, aunque las redes sociales están disponibles a nivel mundial, solo una pequeña parte de usuarios presentan abuso, entre los que se destacan los adolescentes como un colectivo de riesgo, al ser quienes más se conectan a internet y están más familiarizados con las nuevas tecnologías. Suele haber personas más vulnerables, lo que hace que el perfil de “adicto” a las redes sociales sea bastante determinado y generalmente se vincula la adicción a las redes sociales con jóvenes que tienen carencias emocionales, por lo que las suplen con las redes o perfiles que no son reales. Hay ciertas características personales o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica de la persona adicta.
Quizás esta oportunidad que tuvimos en el día de ayer, de vivir la caída de las redes sociales, sea una buena oportunidad para los padres, de detectar esas conductas en nuestros niños y jóvenes que llevan a encender las señales de alarma. De lo contrario hagamos caso a la letra que el cantante de rock Ciro nos dejaba en el año 2010 cuando decía “Tanta soledad, todos conectados, Niños de pantalla bienvenidos al mercado”.

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