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El muchacho del búnker creativo que cumplió un sueño

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-“Lucho” Montenegro es un músico bragadense que hace un año y medio fundó el estudio de grabación donde todo es posible; su historia, presente y otras metas

Se define como “un trabajador de la música, un inquieto y un soñador”. Eso antes de bromear con que también es “un poquito cabrón”, pero como para darle más movimiento a la vida. Y sí que lo logra.
“Lucho” Montenegro es un baterista de 34 años que respira el mundo musical desde los 13. Ahora contesta el llamado, revive momentos muy emotivos y habla del búnker creativo que fundó hace un año y medio.
Sus primeras producciones musicales tienen años, muchas concretadas en Junín. En esa etapa entendió que grabar no era sencillo, tanto por lo económico como por la falta de lugares en Bragado.
Así le dio vida al estudio de grabación “Cabrón” con “un poco de temor”, según reconoce, por la inversión necesaria y la incertidumbre sobre cuánto trabajo iba a tener. Pero ese miedo se perdió enseguida.
“Es un espacio hermoso, muy humilde, porque lo estoy de a poquito armando, pero tenemos todas las herramientas como para hacer cualquier producción y sentirnos cómodos también”, indica.
Mientras mira su estudio de grabación, suelta “una satisfacción enorme y el premio a un montón de horas dedicadas” que suena como nunca. “Es como el sueño hecho realidad para mí”, agrega.
Y refuerza: “Creo que desde que arranqué a tocar y a chusmear un poco el tema de equipos y demás, fue como un amor a primar vista y sigo en ese rumbo. Es mi lugar en el mundo, sin dudas”.
En cuanto a qué tiene en mente para el estudio, responde que tratará de “seguir adelante, y de poder expandir y ampliar un poco más toda la inversión y demás”. “La búsqueda va un poco por ahí”, añade.
A ctualmente, toca en La Rola Intelectual, banda que le dio “un montón de satisfacciones y un montón de cosas realizadas”, como valora. Ser Utópico hizo lo propio durante década y el respeto es total.
Escucha la palabra música y la relaciona con el aire, la respiración y el oxígeno. “Es algo que es apasionante, inclusive de momentos es hasta sufrible. En mi ida la música es todo”, cierra “Lucho”.

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