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El sueldo básico municipal profundiza su caída histórica

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-Por Ramiro San Pedro

La semana pasada, el Departamento Ejecutivo Municipal, junto con los representantes sindicales, anunció un aumento al sueldo básico del 30%. El aumento se va a dividir en tres partes: 20% a cobrar en octubre, 5% en noviembre y el restante 5% en diciembre. De acuerdo con las proyecciones del Presupuesto 2021, recientemente presentado en el Congreso por el Gobierno nacional, la inflación anual del 2020 se ubicaría en torno al 32%.
Los pronósticos de las encuestadoras privadas prevén un cierre de año algo distinto. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el Banco Central, se espera una inflación anual del 37,8%. En ese caso, de cumplirse los pronósticos del gobierno nacional, podríamos hablar de que en este año prácticamente se conservaría el poder adquisitivo del sueldo básico municipal. No sería un logro menor, dado la profunda crisis económica que golpea no sólo a la Argentina, sino al mundo entero. Sin embargo, el último aumento “al básico” que otorgó el gobierno del Intendente Vicente Gatica fue en noviembre de 2019. La inflación acumulada entre noviembre 2019 y agosto 2020 (último dato publicado por el Indec) es del 28,5%. Es decir, que faltando contabilizar la inflación de cuatro meses del 2020 lo más probable es que el aumento al sueldo básico quede muy por debajo del incremento de la inflación o, en otras palabras, que registre una importante caída real. Por otro lado, a pesar de la caída en la recaudación provincial, y su consiguiente efecto sobre la transferencia de recursos desde la Provincia hacia los Municipios, y en la recaudación municipal, los datos del primer semestre del 2020 no fueron tan negativos. En efecto, de acuerdo con la Dirección Provincial de Coordinación Municipal y Programas de Desarrollo, si comparamos los datos del primer semestre del 2019 con los del primer semestre del 2020, podemos observar que los recursos transferidos a Bragado desde la Provincia de Buenos Aires para libre disponibilidad aumentaron un 24,15%. Por otro lado, de acuerdo a la información brindada por la propia Municipalidad de Bragado, los ingresos corrientes del primer semestre del 2020 registraron un aumento del 28,3% en relación con el primer semestre del 2019. Los ingresos corrientes son los que utiliza el Municipio, entre otras cosas, para el pago de sueldos. Si tenemos en cuenta que la inflación acumulada entre enero y junio de 2020 fue del 13,5%, podemos concluir que en el primer semestre de 2020 hubo un crecimiento real de los ingresos corrientes del 14,8%. De hecho, según la información publicada por el Municipio, el primer semestre del 2020 cerró con un ahorro corriente de $ 21.892.350,53.

No es una cuestión coyuntural
El salario básico no es la única variable para determinar la evolución de las remuneraciones de los empleados municipales. Muchas veces se prefieren aumentos “de bolsillo”, porque significa que los trabajadores municipales van a contar con una suma adicional que en términos nominales es superior por no estar sujeta a los descuentos “de ley” (IPS, IOMA, etc.) y los demás. No obstante, sí es la principal. El salario básico es la base sobre la que se calculan las bonificaciones, es decir, que tiene un efecto multiplicador: un aumento en el básico impacta directamente sobre las bonificaciones y, en última instancia, en el salario neto, o sea, el de “bolsillo”. Por otro lado, los aumentos al básico tienen carácter permanente. Mientras que las bonificaciones, las horas extras, los bonos, etc. Pueden modificarse, otorgarse y quitarse casi con total discreción por parte del Departamento Ejecutivo Municipal, los aumentos al sueldo básico no pueden retrotraerse una vez que fueron otorgados. Finalmente, los aumentos al básico benefician directamente a los empleados municipales pasivos porque generan un incremento en las jubilaciones. Por eso es muy importante que, en la medida de las posibilidades financieras del Municipio e independientemente de beneficios remunerativos coyunturales, en el mediano plazo se garantice un crecimiento real del salario básico municipal, es decir, que este crezca más que la inflación.
El actual contexto de crisis socioeconómica, además de sanitaria, dificulta el otorgamiento de aumentos al sueldo básico, más allá de que, como vimos anteriormente, el Municipio dispone de recursos para hacer un esfuerzo mayor. Sin embargo, el deterioro del sueldo básico de los empleados municipales no se explica solo por la actual coyuntura, sino que es un proceso que coincide con el inicio del gobierno de Cambiemos en Bragado. Si consideramos el primer gobierno del Intendente Vicente Gatica (2016-2019), observamos que el salario básico registró una caída promedio del 100%, con un “piso” del 77% y un “techo” del 125%. Mientras que la inflación acumulada, de acuerdo con el Indec, entre enero 2016 y diciembre 2019 fue del 295%, el incremento promedio de los sueldos básicos durante ese mismo período fue de tan solo del 195%. Se trata de una histórica caída del poder adquisitivo del sueldo básico municipal.
En el anterior gobierno, del ex Intendente Aldo San Pedro, se registró un proceso completamente inverso. Es bien conocido el cuestionamiento a los datos del Indec (principalmente al IPC y al nivel de pobreza e indigencia) durante las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner. Por eso, a partir del 2007, comenzaron a aparecer diferentes índices de inflación alternativos. El de mayor resonancia fue el IPC-Congreso, un promedio de los índices de inflación elaborados por consultaras privadas que era dado a conocer todos los meses por la oposición de aquel entonces. Otro fue el denominado coloquialmente IPC-UBA (aunque la UBA se desvinculó institucionalmente del mismo), elaborado por la consultora Buenos Aires City, formada por Graciela Bevaqua, ex directora del Indec despedida tras la intervención efectuada por Guillermo Moreno y Nicolás Salvatore de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El IPC-UBA se publicó hasta abril de 2015. Si tomamos el IPC-UBA para la etapa 2012-2014 y el IPC-CABA para el año 2015 (dada la discontinuidad del IPC-UBA), vemos una inflación acumulada del 185%. En ese mismo período (2012-2015), el sueldo básico creció un 184%. Es decir que, tomando las mediciones más altas de la inflación, en el último gobierno del ex Intendente Aldo San Pedro el sueldo básico quedó 1% debajo de la inflación. Como consecuencia, el salario neto (de “bolsillo”) promedio registró un crecimiento real o, en otras palabras, le ganó a la inflación a lo largo de ese tiempo.

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