Emotivas palabras de la concejal Viviana Morosini y del director de Juventudes Federico Prado con motivo del acto por la Memoria

DISCURSO DE LA CONCEJAL VIVIANA MOROSINI

La concejal Viviana Morosini inició sus palabras expresando: “Se ha instituido esta fecha como el día de la memoria por la verdad y la justicia, por lo tanto me pareció oportuno indagar sobre que es la memoria y como se construye. La memoria forma parte de nuestra vida cotidiana y de nuestra relación con el mundo, tanto en los juegos, en las listas del supermercado, en como ordenamos el ropero, en los amigos y conocidos como en el extremo de estudiar de memoria alguna lección. Durante mucho tiempo; se pensó que era un atributo absolutamente individual. Hoy la mayor parte de los psicólogos, filósofos, sociólogos y pedagogos que reflexionan sobre la memoria sostienen que esta tiene una naturaleza social, esto es, compartida. Es decir, las sociedades también tienen memoria”.

Agregó: “Hay recuerdos y símbolos que nos identifican, ya sea la camiseta de futbol de la selección o ciertos giros idiomáticos con los que nos reconocemos en cualquier parte del mundo. Todos ellos están cargados de memoria. La memoria colectiva se transmite oralmente o por medio de textos, monumentos o rituales colectivos. La aprendemos a través de lo que nos cuentan padres, tíos, abuelos, amigos, maestros y a través de muchas experiencias cotidianas, en la escuela, en la calle, en los libros, en la televisión o en el cine. Así definida, la memoria parece tener mucho que ver con el pasado y con el presente, con un pasado que se activa o se reconstruye y tiene efectos actuales, pero también determina una relación con el futuro”.
Expresó entonces, “En el caso de la mayor parte de las naciones, este pasado común debía ser escrito y por qué no decirlo inventado.- la memoria colectiva es una construcción social, que define identidades comunes para todos, puntos de referencia similares y la identificación con una comunidad. También puede añadirse que esta construcción no es inocente: intervienen diferentes intereses, grupos sociales, tradiciones religiosas o culturales que imponen las visiones al conjunto de la sociedad, aun cuando haya minorías o mayorías excluidas de esta identidad colectiva. Por ejemplo, los judíos en la edad media o en el régimen nazi, los gitanos en la misma época, los negros en el régimen del apartheid sudafricano y en muchas ciudades occidentales durante el siglo pasado, fueron excluidos de las comunidades urbanas o nacionales y considerados elementos peligrosos o inferiores”.

Seguidamente expresó, “en nuestra historia, algo similar sucedió con indios y gauchos, que fueron estigmatizados como la barbarie que había que exterminar para que el país alcanzara la civilización. En la mayor parte de los casos, las identidades colectivas de esas sociedades tendieron a olvidar esas exclusiones y matanzas fundantes, para construir una “memoria” que hablara de las bondades de la sociedad y de su marcha hacia el progreso. Dados los problemas que suscitan la memoria y el olvido en el plano social, vale preguntarnos ¿quién y cómo determina que se debe recordar y que se debe olvidar? ¿Qué consecuencias tiene esto para el funcionamiento de la sociedad? Así se lo pregunta Yerushalmi, un estudioso que ha trabajado el tema de la memoria del holocausto “si tanto tenemos necesidad de recordar como de olvidar, ¿dónde debemos trazar la frontera? ¿De qué deberíamos acordarnos, que podemos autorizarnos a olvidar?
Continuó: “El Nunca Más debe ubicarse en la lista de lo que no debe olvidarse, precisamente porque tiene que ver con la afirmación de un principio básico de cualquier sociedad, que es defender el derecho a la vida de todos y cada uno de sus miembros. Los reiterados golpes de estado en nuestro país desde 1930 a 1976, que impidieron que los gobiernos constitucionales finalizaran sus mandatos y entregaran el mando a otro gobierno constitucional, elegido por la mayoría de la ciudadanía, generaron en la sociedad muchas consecuencias. Desde que sucedieron las desapariciones, los secuestros, las torturas, parte de la sociedad argentina intentó conservar y recuperar la memoria: primero los familiares y activistas, los políticos más decididos, después sectores más amplios de la sociedad, reclamaron verdad y justicia. Desde el 10 de diciembre de 1983, el estado democrático también se hizo cargo de estos reclamos”.

Seguidamente manifestó: “Otros sectores intentaron olvidar y hacernos creer que esos hechos no ocurrieron. Mantener y construir la memoria no es abonar resentimientos, ni promover odios que nos dejaría a todos fijados en un pasado terrible, sino no olvidar, ni dejar de plantear, aunque sea por un instante la causa de la vida. No se trata de venganza, sino de recordar los principios sobre los cuales es posible fundar una sociedad. No olvidar es mantenernos atentos para no caer en errores cometidos. No olvidar permitirá no tropezar dos veces con la misma piedra”.
Más adelante en su discurso Morossini afirmaría: “Coincidiendo con este planteo, sin dejar de recordar otro hecho que sucedido durante la última dictadura, enlutara a toda nuestra nación, recordemos hoy a todos esos héroes anónimos que fueron mandados a pelear en la Guerra de Malvinas, por la soberanía de nuestro país y recordemos que la mejor manera de luchar es con la palabra y los gestos hacia nuestros semejantes, Nada vale más que la VIDA.
Finalmente, “Mantengamos vivo el interés en conocer y sigamos abogando por el respeto de nuestra CONSTITUCION NACIONAL, que debemos conocer, respetar y exigir que se respete, ya que es la base de nuestro ESTADO DE DERECHO y de nuestra DEMOCRACIA y para que NUNCA MAS, ningún grupo nos lleve hacia otro camino que no sea el de la PAZ y la lucha pacífica de los ideales de LIBERTAD por la que tanta gente ha trabajado y trabaja día a día en nuestro país. Hoy todavía tenemos muchas violaciones a los Derechos Humanos, muchos hechos han ocurrido durante estos años de democracia que no han podido esclarecerse, y muchos derechos son vulnerados día a día, mucho se ha hecho, pero falta mucho más todavía.

DISCURSO DEL DIRECTOR DE JUVENTUD

El Director de Juventudes, Federico Prado, comenzó sus palabras afirmando “El 24 de marzo nunca es una fecha en la que las palabras surjan con facilidad. Por lo menos no desde hace 47 años. Los sentimientos que están presentes todos los días de nuestras vidas se condensan en este día y hacen trampas en la garganta a la hora de expresar lo que queremos decir”.
-Agregó: “Las personas Somos seres históricos, en lo individual y en lo social, tanto los individuos como los pueblos tenemos una historia, una memoria colectiva y personal, eso responde a la pregunta ¿quiénes somos? y ¿cómo somos en relación a otros u otras naciones? Ello es lo que determina nuestra identidad, para poder reconocernos entre sí, en relación con otros. Tener una memoria colectiva implica poseer recuerdos compartidos de nuestra historia para saber qué es lo que queremos y qué es lo que no queremos que se repita en nuestro país”.
Afirmaría entonces “Desde el 24 marzo de 1976 hasta diciembre de 1983, los militares instalaron un gobierno de facto que se adjudicó la suma del poder público, se atribuyó facultades extraordinarias y en el ejercicio de esos poderes, practicó un terrorismo de Estado violando repetidamente los derechos humanos”.
“Hace 17 años el Congreso de la Nación dispuso por ley que esta fecha “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”, sea incluido entre los feriados nacionales inamovibles. Es pues, entonces, una jornada de duelo y homenaje a las víctimas, de reflexión crítica sobre la gran tragedia argentina que se abrió un día de marzo como hoy con el golpe militar que fue el camino y el instrumento del terrorismo de Estado, la más cruenta de las experiencias antidemocráticas que nuestro país haya padecido”, expresó.
“La dictadura fue la cara misma del terror. En nuestro país, se persiguieron, secuestraron, torturaron y desaparecieron personas. Decenas de miles de personas, adultas, jóvenes y niños, que, aun hoy, continúan desaparecidas. Personas que eran trabajadores, trabajadoras, madres, padres, hijos, estudiantes, artistas, científicos, periodistas, militantes sociales y populares, docentes. “Enemigos de la Nación” los llamaron. En nuestro país, se violaron sistemáticamente los Derechos Humanos, los cuales estaban garantizados desde hacía 28 años”, comentaría entonces.
Federico comentó “El poder de facto deseó así que todo el pueblo se rindiera a su arbitrariedad. Se buscaba una sociedad obediente, por eso quisieron quitarle todo aquello que lo molestaba, anulando su vitalidad y dinámica, prohibiendo desde la política hasta la cultura. El terror tuvo su efecto paralizador, pero no consiguió la erradicación total del pensamiento crítico. Estas grietas no destruyeron los mecanismos de resistencia para mantener viva la memoria; el poner palabras al pasado constituye un aspecto más que necesario para el desarrollo del presente y devenir de cualquier pueblo que quiere construir los puentes entre una generación y otra y consolidar así la identidad colectiva.

El funcionario comentaría entonces: “Cuarenta años después, en un contexto democrático, la nulidad de los indultos, la CONADEP, la entrega de la ESMA a los organismos de Derechos Humanos para constituirse en Museo de la Memoria, la desclasificación de los archivos de la Dictadura, la recuperación de cientos de nietos, la reivindicación de la lucha de madres, abuelas e hijos marcan un hito histórico, que es tributo de esta acumulación de fuerzas producida por todos aquellos que a través de la lucha mantuvieron la convicción de la necesidad de sostener la memoria, la verdad y la justicia”.
Finalmente afirmó: “Pero esto sólo es posible si miramos el futuro, si no nos quedamos “patinando en el barro de la historia”, si nos incluimos y nos situamos en ella, como actores directos, en un proceso de unión y construcción. Debemos participar en espacios dónde debatir, buscar las maneras más adecuadas de poner en palabras aquello que intentó ser silenciado, para fortalecer esta democracia que logramos construir, y defenderla día a día. Actuando con verdad y honestidad y por sobre todo valorando el respeto, la libertad y los derechos de todos los argentinos y argentinas”.

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