-Por Gonzalo Ciparelli

Cierta vez leí un cuento del gran Borges, que luego con el tiempo lo supe relacionar con una frase que me dijo un amigo, un verdadero amigo, que jamás me juzgó y siempre sabe ver, de mis experiencias de vida, lo que yo no veo y esto es claramente motivo de admiración hacia él de mi parte.
Este cuento es titulado “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” donde en él, Borges deja la excelente frase: “cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el ser humano sabe para siempre quién es”. Borges habla del destino, menciona que alguien puede vivir de todo, pero que tiene un destino que lo marca, y esto sucede en todas las personas que realmente descubren su motivo en la vida, o mejor dicho, su lugar en el mundo.
La historia de Tadeo Isidoro Cruz habla acerca de la vida de un hombre que hacía justicia por mano propia, sin utilizar la moral y sin ningún tipo de compasión. Claramente esto fue motivo de ser perseguido por la policía y arrestado. A partir de ese momento, su vida cambió. En esa época (Borges habla de mediados del siglo XIX), los presos trabajaban para la policía, y esto, tenía como fin que se pudieran reinsertar en la sociedad. Y así fue, Cruz se reinsertó, tuvo esposa, hijos y se alejó de la inmadurez y la rebeldía.
Cuando toda su vida parecía estar encaminada por el cambio, lo mandan, siendo sargento de policía rural a perseguir y atrapar a un rebelde desertor que había matado a dos personas utilizando la justicia por mano propia.
Cuando Cruz dio con el desertor, toda su vida de cambio se vio totalmente derrumbada al verse reflejado en él, en ese justiciero, ni más ni menos que Martin Fierro. Cruz, siempre había sido un justiciero, que no se reconocía en la ciudad, sino en la llanura, y a pesar de que “probó” otra vida, el destino y el inconsciente le presentó y le hizo optar por lo que siempre fue. Siempre había pensado que su nueva vida lo había hecho feliz, pero profundamente no lo era.
Mi gran amigo, sintetizó sin saberlo y de manera eficaz este cuento con una sola frase que me dijo una vez “La esencia de una persona siempre va a estar en la sangre, va a poder mejorar si lo desea, pero nunca cambiar”.

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