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Estado regulador o interventor

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Por el doctor Gustavo Benalal

La discusión sobre el desarrollo argentino tiene por delante dos cuestiones de urgencia, ¿cómo frenar el deterioro económico? y ¿cómo detener el crecimiento exponencial de la pobreza?. En realidad, no necesitamos ser avispados para saber que Argentina está en emergencia, y su única salida en lo inmediato es la impresión de billetes pero con el problema que potencia la inflación y los bonos son papel a los que le huyen los capitales.- Nadie confía en Argentina.-
Otro remedio -no tan inmediato- seria apostar a la reactivación de la economía, modificar leyes laborales para favorecer la ocupación y el empleo, un ajuste de gastos improductivos.-
Se sabe -desde que el capitalismo es capitalismo- que el principal objetivo empresarial es maximizar la rentabilidad, pero ello tensa las relación trabajador-empresario (trabajo-capital) pues se piensa en pagar menos salarios a pesar que debilita el consumo interno.-
El siguiente paso de la lógica empresarial lleva a ampliar los mercados, pero uno de los artilugios que en Argentina encuentran es hacer ganancias sin inversión productiva o simplemente aumentando los precios por encima del promedio.- Por eso, el nacimiento de buena parte de las grandes fortunas nacionales se vincula a la relación con el Estado y sus políticas o a través de monopolios sectoriales.-
En Argentina los empresarios gastan sus capacidades y las de sus empresas más en lobby que en innovación.-
Durante el Menemismo muchas de las grandes empresas fueron compradas o absorbidas por multinacionales, donde se explica la preponderancia de un sector donde sus decisiones se toman a miles de kilómetros.- Ahora se debe priorizar a las pocas empresas nacionales que han expandido sus actividades más allá de las fronteras; son un puñado como Techint, Arcor, Mercado Libre o las energéticas Pan American Energy o Pampa Energía, algunas agropecuarias y los bancos de capital nacional que subsisten.- Ellos son quienes tienen espaldas para aportar en un eventual proceso de reconstrucción económica y no tienen que someterse a las decisiones de sus casas matrices.-

-Argentina tendría que tener cien techines o Mercado Libre, pero el actual Kirchnerismo duro es crítico y boicotean a todo aquel que haya apoyado a Macri o solo vean ventajas para sus negocios.- Es probable que algo de razón tengan, pues la mayoría de los empresarios grandes y medianos y algunos pequeños, adscriben al mantra del Estado pequeño, con bajos impuestos y leyes laborales flexibles.-
Pero el empresariado argentino no puede ser ajeno a los vaivenes económicos nacionales. «Es lo que hay».-
Los empresarios saben que el quid de la cuestión será Estado Regulador o Estado Intervencionista.- El primero -al que adhiero- impone reglas y articula, pero el segundo -al que parecería adherir CFK y su tropa- reemplaza a los actores privados.-
Es probable que en estos tiempos necesitemos más articulación que nunca pues, qué pasaría si por instrucciones de sus casas matrices las automotrices decidieran abandonar Argentina por sus recurrentes crisis. ¿Cerrarían las empresas autopartistas (pymes y medianas)? muchas de ellas de calidad mundial.- Ejemplos de estos hay muchos incluso en sectores rentables y de innovación como los medicamentos.-
Luego la dicotomía propia de este País entre «mercado interno» y «salida exportadora», a la que son proclives los Kichneristas -y que es tramposa y burda.-
-Pocos sectores de la economía nacional pueden expandirse en las condiciones de calidad, cantidad y estabilidad que requieren los mercados internacionales.- Por eso necesitamos que el gobierno la tenga clara, busque los consensos necesarios sacándose el antifaz y de ese consenso salga una estrategia creativa, que no repita a los viejos esquemas fracasados.-
-Sino aquellos de “condenados al éxito” se va al tacho definitivamente.-
Hay dos cuestiones de mayor urgencia, ¿cómo frenar el deterioro economico? y ¿cómo detener el crecimiento exponencial de la pobreza?.-
En realidad, no necesitamos ser avispados para saber que Argentina está en emergencia, y su unica salida en lo inmediato es la impresion de billetes pero con el problema que potencia la inflacion y los bonos son papel a los que le disparan los capitales.-
Otro remedio – no tan inmediato – seria apostar a la reactivacion de la economía, modificar leyes laborales para favorecer la ocupacion y el empleo, un ajuste de gastos improductivos.-
Se sabe -desde que el capitalismo es capitalismo- que el principal objetivo empresarial es maximizar la rentabilidad, pero ello tensa las relación trabajador-empresario (trabajo-capital), pues se piensa en pagar menos salarios a pesar que debilita el consumo interno.-
El siguiente paso de la lógica empresarial lleva a ampliar los mercados pero uno de los artilugios que en Argentina encuentran hacer ganancias sin inversión productiva o simplemente aumentando los precios por encima del promedio.- Por eso, el nacimiento de buena parte de las grandes fortunas nacionales se vincula a la relación con el Estado y sus políticas o a traves de monopolios sectoriales.- En Argentina los empresarios gastan sus capacidades y las de sus empresas más al lobby que a la innovación.-
Durante el Menemismo muchas de las grandes empresas fueron compradas o absorbidas por multinacionales, donde se explica la preponderancia de un sector donde sus decisiones se toman a miles de kilómetros.-
Se debe priorizar a las pocas empresas nacionales que han expandido sus actividades masalla de las fronteras, son un puñado como Techint, Arcor, Mercado Libre o las energeticas Pan American Energy o Pampa Energia, algunas agropecuarias y los bancos de capital nacional que subsisten.- Ellos son quienes tienen espaldas para aportar en un eventual proceso de reconstrucción económico y no tienen que someterse a las decisiones de sus casas matrices.-
Argentina tendría que tener cien techines o Mercado Libre pero el actual Kichnerismo duro son críticos y boicotean a todo aquel que haya apoyado a Macri o solo vean ventajas para sus negocios.- Es probable que algo de razón tengan, pues la mayoría de los empresarios grandes y medianos y algunos pequeños adscriben al mantra del Estado pequeño, con bajos impuestos y leyes laborales flexibles.-
Pero el empresariado argentino no puede ser ajeno a los vaivenes económicos nacionales. «es lo que hay».-

Los empresarios saben que el quid de la cuestión sera Estado Regulador o Estado Intervencionista.- El primero – al que adhiero – impone reglas y articula pero el segundo – al que parecería adherir CFK y su tropa – reemplaza a los actores privados.-
Es probable que en estos tiempos necesitemos mas articulación que nunca pues que pasaría si por instrucciones de sus casas matrices las automotrices decidieran abandonar Argentina por sus recurrentes crisis ¿cerrarían las empresas autopartistas (pymes y medianas)? muchas de ellas de calidad mundial.- Ejemplos de estos hay muchos incluso en sectores rentables y de innovación como los medicamentos.-
Luego la dicotomía propia de este país entre «mercado interno» y «salida exportadora», a la que son proclives los Kichnerista -y que es tramposa y burda.-
Pocos sectores de la economía nacional pueden expandirse en las condiciones de calidad, cantidad y estabilidad que requieren los mercados internacionales.- Por eso necesitamos que el gobierno la tenga clara, busque los consensos necesarios sacándose el antifaz y de ese consenso salga una estrategia creativa, que no repita los viejos esquemas fracasados.-

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