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Héctor Cattólica, artista gráfico

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-Por María Cristina Alonso

Héctor Cattólica fue un artista gráfico que nació en Bragado pero que vivió la mayor parte de su vida en París donde se vinculó con los intelectuales de las agitadas últimas décadas del siglo XX. En 2007 publiqué un libro sobre su vida y su obra, que no por olvidada, es menos genial.
Entre las personas que entrevisté para recabar datos sobre Cattólica, estuvo Quino. Lo recordé hoy y por eso encontré mi foto con Mafalda. Este es un fragmento del recuerdo de Quino, en mi libro Cattolica pero anarquisto: «En 1963 Héctor se reencontró con Quino en París y diagramó sus dos primeros libros: Mundo Quino y A mí no me grite. En el prólogo a una reedición de Mundo Quino, el humorista expresa: “Este pequeño libro fue mi primer libro. La idea de editarlo nació de Héctor Cattolica, amigo diagramador, dibujante, poeta y sobretodo, idealista. Su ilusión era ganar con ‘Mundo Quino’ un dinero que le permitiera editar libros de poesía, suya y del grupo que lo acompañaba. Es frecuente que a un poeta no le salgan bien los negocios y así sucedió. Pero no por eso nos deprimimos. Al contrario, la alegría de haber dado a luz nuestro primer libro fue un negocio emotivo extraordinario. Por supuesto que luego, con Ediciones de la Flor el libro tuvo mucho mejor suerte y existen de él ediciones en diversos países de Latinoamérica y Europa. Los treinta y tantos años trascurridos desde aquella primera edición de 1963 hacen que cada vez que vuelvo a ojear estos dibujos experimente la extraña sensación de reencontrar ‘al Quino aquél’ con el que aún hoy me identifico y al que sin embargo siento completamente distinto del actual.”
Quino atribuye a Cattolica el rescate de los originales de ese su primer libro en manos de la editorial Jorge Álvarez que quebró. De esa manera, pudo ser publicado finalmente por la editorial De la Flor.
“Lo encontré un par de veces en París -me dice Quino- y trataba de explicarme la importancia de los acontecimientos del mayo del 68 que iban a cambiar el mundo y se propagarían por otros países.”
Cuando regresa a la Argentina en 1969, tiene ciertos proyectos laborales, según señalan algunos entrevistados, pues piensa quedarse en el país. Hebe Solves dice, en cambio, que su verdadero proyecto era la revolución.
Sobre el final de la década, Héctor, recién llegado a la Argentina del onganiato, estaba un tanto desajustado con lo que aquí pasaba. Creía en la revolución aunque no estaba de acuerdo con la visión foquista de la lucha armada, según me confía Hebe Solves.
Es entonces cuando pasa unos días en Bragado, su pueblo natal, el que idealizará en los próximos veinte años, cuando en su taller de Nogent recordará con nostalgia en las calles y en las personas que dejó atrás.»

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