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Hora de acordar, hora de Gobernar

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-Por Marcelo Elías

La pandemia nos golpea sin clemencia y el Presidente nos hace planteos quincenales que ya nadie cree. Para certificar que la incredulidad es razonable, la misma ministra de Salud, Carla Vizzotti, planteó el domingo pasado que el pico va durar tres meses.
Desde el poder, Fernández y Kicillof en medio de este incendio usan lanzallamas contra los gobernantes de otro color político. Como fondo, la crisis económica castiga con dureza a vastos sectores de la población: los pobres estructurales, los nuevos pobres y los que se esfuerzan día a día por no caer en la pobreza. Comerciantes, pequeños empresarios y productores rurales de todo el país sufren también los efectos de la crisis.
Seguramente hay una franja de diferentes niveles de bienestar y riqueza, pero no hay que perder de vista que muchas de las grandes empresas están en situaciones difíciles, y que la mayoría de las veces afectan más a sus empleados y proveedores, que a los propios empresarios.
Hoy el sistema de salud está saturado, sobre todo en el AMBA, por el descuido y la falta de proyección de los gobiernos. Sin ir más lejos, el presupuesto nacional aprobado en diciembre no contempló una segunda ola y eso tiene mucho que ver con lo que nos pasa.
En ese sentido, faltan dos herramientas claves para enfrentar la pandemia: testeos y vacunas. En ambos casos, el Gobierno Nacional cometió severos errores: en el caso de los testeos subestimó su utilidad y en el caso de las vacunas salió tarde al mercado.
En este segundo punto, además, hubo errores groseros como no haber aprovechado la prioridad de comprarle a Pfizer -ni haberle comprado- por haber aportado a su desarrollo y reservar menos de 2 millones de millones de dosis del Fondo COVAX -que entrega vacunas a países no desarrollados-, cuando nuestro cupo era de 5 millones de dosis.
Con bombos y platillos el Presidente anunció que íbamos a fabricar una vacuna junto con México para toda América Latina. En la Argentina, el “elegido” fue el laboratorio mAbxience del empresario Hugo Sigman, mientras que en México estaba el laboratorio Liomont. Compramos 22.400.000 dosis, pagamos el 60% y al día de hoy no hemos recibido ninguna.
También compramos 30 millones de vacunas de Sputnik V, donde pagamos un porcentaje importante, además de contraer algunas deudas políticas, apenas recibimos 5.200.000. En esa línea, adquirimos 4 millones de dosis de Sinopharm, donde se suman los costos políticos de la maniobra, y hasta hoy hemos recibido poco más de 2 millones. Por último, compramos 500 mil dosis al laboratorio indio SERUM, que es el único que nos ha cumplido entregando vacunas prometidas.
Sintetizando, compramos 59 millones de dosis por 475 millones de dólares y recibimos hasta el momento menos del 20%.
Ahora nos anuncian que vamos a fabricar en nuestro país la vacuna rusa, es poco serio, el laboratorio que las haría necesita inversores por 60 millones de dólares para arrancar la producción. Si los consigue y construye las instalaciones necesarias en tiempo récord, estamos hablando de dos años de demora.
Por eso, señor Presidente, hay que hablar menos, planificar y dialogar más. Esto lo ayudaría a gobernar mejor y nos beneficiaría a todos los argentinos.

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