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Incompetencia

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Por el Dr. Gustavo A. Benalal

El canadiense Laurence Peter (fallecido en 1990) en su hoy clásico «Principio de Incompetencia» (Plaza y Janes 1972), sostiene que en una organización toda persona asciende hasta alcanzar su nivel de incompetencia.- Con ello fundamenta el hecho de que el mejor cadete no será necesariamente el mejor gerente, el mejor médico, el mejor Ministro de Economía; ni tampoco el mejor armador de alianzas políticas será el mejor líder de un país (¡atención Alberto!).- Para todos hay un techo a partir del cual lo que en un nivel anterior era exitoso, en el siguiente deviene en fiasco.-
En la vida diaria hay muchos ejemplos de lo dicho, ocurre en todo tipo de organización o institución incluidos los gobiernos.- También podría formularse el llamado «Principio de Peter», diciendo que un táctico no se convierte por arte de magia en estratega o casos semejantes.-
Peter estudió y exploró cientos de organizaciones y observó los frecuentes fracasos que se producían dentro de ellas.-
Su Principio lo enunció a comienzo de los años 60 y fue muy criticado y rechazado, las editoriales se negaban a publicar su manuscrito.- Dice Sinay que la suma de incompetencia más negación, da como resultado ignorancia y necedad; quizás ese rechazo provenía que muchos incompetentes se veían retratados y muchas organizaciones veían al desnudo sus malas praxis internas; se le objetaba que su Principio de Incompetencia carecía de base científica hasta que el prestigioso MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y la Universidad de Yale efectuaron investigaciones que comprobaron su veracidad.-

La premisa básica de Peter estaba dirigida inicialmente al mundo laboral señalando que «con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones» y si esto ocurriera en forma simultánea en todos los niveles jerárquicos de una organización o empresa, esta sucumbiría sin remedio.- Si no ocurre así – decía Peter – se debe a que gran parte de las tareas eran realizadas por quienes aún no alcanzaron todavía su nivel de incompetencia.-
Si vemos como nos ha ido en los últimos 20/25 años, con los yerros económicos y discursivos, con la pandemia y cuarentena eterna y las pifias en información y comunicación, podemos afirmar que el Principio de Peter mantiene plena vigencia.-
La incompetencia no conoce barreras de tiempo ni de lugar, la incompetencia es universal y así Peter menciona a Robert E. Lee (comandante del ejército Confederado en la Guerra de Secesión de EEUU) lamentarse amargamente:» No puedo conseguir nunca que se cumplan mis órdenes» y reconoce “Estas cosas, y centenares de otras parecidas, las he visto, oído y leído. He aceptado la universalidad de la incompetencia».- «… Ahora espero que los estadistas se revelen incompetentes para cumplir sus promesas electorales. Doy por supuesto que, si hacen algo, probablemente será llevar a la práctica las promesas de sus adversarios» (Te acordás de Menem: Si hubiera dicho lo que iba a hacer no me hubieran votado).-
Peter piensa que, «La educación, a menudo tenida como remedio para todos los males, no parece constituir remedio para la incompetencia… En este terreno, la incompetencia llega a grados extremos. Uno de cada tres graduados de escuela superior, no sabe leer al nivel normal del quinto grado. Es ya habitual que los colegios universitarios den lecciones de lectura a los recién ingresados. En algunos colegios, ¡el veinte por ciento de los alumnos de nuevo ingreso no saben leer lo suficientemente bien como para entender sus libros de texto».-
Peter trató de averiguar las causas de tal incompetencia y empezó a escuchar excusas varias: Un banquero culpaba a las escuelas: “Hoy día los chiquillos no aprenden métodos de trabajo eficaces”; Un maestro culpaba a los políticos: «Con semejante falta de eficiencia en la sede del Gobierno, ¿qué puede esperarse de los ciudadanos? Además, se oponen a nuestras legítimas demandas de adecuados presupuestos de educación. Si pudiéramos tener una computadora en cada escuela…»; Un ateo culpaba a las Iglesias: «… adormeciendo al pueblo con sus fábulas de un mundo mejor y distrayendo su atención de las cosas prácticas… «; Un eclesiástico culpaba a la radio, el cine y la televisión:” Muchas distracciones de la vida moderna han alejado a las gentes de las enseñanzas morales de la Iglesia»; Un sindicalista culpaba a los empresarios: «…demasiado codiciosos para pagar un salario vital. Con este salario de hambre un hombre no puede tomarse interés por su trabajo»; «Un empresario culpaba a los sindicatos: El obrero ya no se preocupa hoy día…, no piensa más que en aumentos de salario, vacaciones y pensiones de retiro»; Un individualista dijo que, “los sistemas de seguridad social engendran una actitud general de despreocupación”; Una asistente social dijo que, “la relajación moral en el hogar y la disgregación de la familia origina irresponsabilidad en el trabajo»; Un psicólogo que, “la represión temprana de impulsos sexuales produce un deseo subconsciente de hacer las cosas mal, como expiación por los sentimientos de culpabilidad» y Un filósofo dijo: «Los hombres son humanos, siempre habrá accidentes».- Una multitud de explicaciones diferentes, es tan mala como la ausencia de toda explicación.-
La explicación del profesor Peter de su Principio, el más penetrante descubrimiento social psicológico del siglo, es desafiante: ¿Se atreve usted a enfrentarse, en una deslumbrante revelación, a la razón por la cual las escuelas no otorgan sabiduría, por qué los Gobiernos no pueden mantener el orden, por qué los tribunales no imparten justicia, por qué los planes utópicos nunca engendran utopías?.-
No decida a la ligera.- La decisión de seguir leyendo es irrevocable.- Si lee, jamás podrá recuperar su actual estado de bienaventurada ignorancia; jamás volverá a venerar inconscientemente a sus superiores ni a dominar a sus subordinados. ¡Jamás!
El Principio de Peter una vez conocido, no puede ser olvidado.- ¿Qué gana usted con seguir leyendo? Venciendo la incompetencia en usted mismo, y comprendiendo la incompetencia en los demás, puede usted realizar más fácilmente su trabajo, conseguir ascensos y ganar más dinero. Puede evitar penosas enfermedades. Puede convertirse en un conductor de hombres. Puede disfrutar de su ocio. Puede agradar a sus amigos, confundir a sus enemigos, impresionar a sus hijos y enriquecer y revitalizar su matrimonio. Así, pues, si tiene usted el valor suficiente, lea, anote, aprenda y aplique el Principio de Peter.-

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