La “breve” historia de Martin Garassi con la música

-Artista de nuestra ciudad

Todo comenzó desde muy chico, su papá fue un jugador de básquet muy reconocido, creció en un entorno ligado a ese deporte, con tan sólo 3 años ya se encontraba tirando una pelota y su sueño, en aquel entonces, era dedicarse a eso.

Pero como menciona, gracias al básquet y al barrio, conoció a dos grandes amigos, Juan Leira y Nicolás Armagno, “con ellos, luego de un partido de básquet, decidimos armar nuestra primer banda que duró casi toda la secundaria que se llamaba ‘Mole’, si bien lo hacíamos para divertirnos, cada uno empezó como a profesionalizarse” haciendo la compra de instrumentos, sentándose a estudiar, y a “manera de juego, de sueño” empezaron a tocar en vivo, y fueron ganándose su lugar en la ciudad. Aunque en aquella época se juzgaba mucho la profesión de músico, “decir que eras músico o que querías serlo, era sinónimo de vagancia, todo el mundo se pensaba que era imposible vivir de la música y nuestro sueño era tocar, así que mantuvimos ese sueño”.
A medida que los años pasaban, cada uno emprendía su propio camino, su propia carrera, aunque la amistad continúa.
Martin continuo tocando, algo que en la actualidad mantiene, toca alrededor de tres instrumentos, cómo siempre sostiene, “no toco ninguno bien pero toco dos o tres, siempre fui una persona que le gustó mucho escuchar música, muy abierto a aprender y a tocar con gente que me ayudó un montón, a conocer muchas bandas y recorrer mucho la zona” y de poder tocar con un referente que para él, era Danilo, con quién tuvo la suerte años atrás de armar una banda, con la que continuó su trayectoria hasta el año 2010, donde luego su gran amigo “Juani” lo incentivó a que se sumará al conservatorio “para ver qué pasaba”. Allí estudio 7 años, “un poco el contrabajo, formación básica de percusión, y la formación básica completa de bajo eléctrico” luego empezó la carrera de educación musical.

“Me sirvió muchísimo, me dio mucha pedagogía, le empecé a encontrar el gusto a lo que era enseñar, porque quizás lo mío era tocar pero enseñar, es toparse con dos mundos diferentes”.
Allí le dio comienzo a su trayectoria enseñando, empezó a trabajar en ámbitos escolares, jardín, escuela primaria, escuela secundaria, “fueron años de experiencia hermosa, pero mi punto de vista y objetivo iba por otro lado”, él quería armar una academia, su propio lugar, su espacio de enseñanza musical pero más profesionalizada. Entonces con lo trabajado y adquirido monetariamente, decidió invertir en instrumentos y luego, abrir junto a Leira y a Martin Faragazzo lo que hoy es E.M.A. Desde aquel entonces transcurrieron 7 años y ya cuenta con 2 sucursales, en Bragado y Chacabuco, que es donde reside actualmente. También trabaja en Envión, “un trabajo que amo mucho” dónde hizo grandes cosas, entró como tallerista en la parte de música, también se sumó Dirección de Cultura en la batukada, y hace poco se sumó a la Orquesta Juvenil en la zona de percusión, “ es muy larga de contar la trayectoria pero empecé a trabajar en diferentes ámbitos lo que es referido a la parte musical de enseñanza que el día de hoy sigo, y también, obviamente, nunca dejé mi sueño que es lo que me hace feliz, que es tocar en vivo”.

En ese proceso también aparece “el gran Danilo” quien le contó que se le había ido el batero y lo invitó a formar parte de Conejo, “eso fue un viaje de ida nunca de vuelta” porque empezaron a tocar por toda la provincia, dónde creció mucho el nombre y crecieron mucho ellos, “entendimos bien cómo era el sistema y yo creo que por lo menos, voy a estar siempre en esa.
Mi idea nunca fue hacerme famoso pero si hacer lo que me gusta y transmitir, que es lo que hoy en día sigo haciendo”.
Actualmente continúa tocando y se encuentra conformando la banda Forrxs y Difunta Correa. Como también continúa su carrera como docente, en el Centro Complementario, en Juventudes Envión, Dirección de Cultura, en Irala, y “aprendiendo, porque nunca dejo de aprender, siempre digo, la música es como la medicina, nunca te la podes saber toda, va avanzando, se va contextualizando, y es una profesión hermosa, también es muy del exprese de cada uno, de lo que digan nuestros sentimientos y de lo que vamos enunciando en el día a día, la música es un reflejo de eso, creo que es mi vida y lo va a ser siempre”.
Esta es una breve reseña de su amor por lo que hace, desde que arrancó y hasta el día de hoy.
Un camino, sin retorno.

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