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La Calle

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La frase de hoy: “Hay muchas historias de personas sanadoras, de heridas físicas y emocionales”.

La Calle tiene noticias propias sobre gente que hace bien a los demás, a veces olvidándose de ellos. Tal es el caso de Pancho Sierra, cuya historia de vida se publica hoy. También estas personas, receptoras del reconocimiento popular, merecen trascender. Al margen de ello, tienen seguidores consecuentes.

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Su sepultura está en Salto, ciudad no tan lejana de Bragado. Pueblo donde vive Guillermo Ortelli, piloto del TC y lugar de paso de la Doble Bragado, en tiempos habituales. De ese lugar fue el mejor compañero que La Calle tuvo en el Servicio Militar. ¿Qué habrá sido de él?

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SALTO: Tiene unos 33 mil habitantes y está a 200 kilómetros de Buenos Aires y a 55 kms. de Junín. Su fecha de fundación es la del 27 de junio de 1752, aunque hay señales de habitantes desde mucho antes en el lugar.

Pancho Sierra fue un “sanador” argentino, nacido y fallecido en Salto…

Pancho Sierra es un personaje de la tradición oral y literaria argentina. Fue el sexto hijo del primer matrimonio del español Francisco Sierra con Raimunda Ulloa. Sus hermanos eran Enrique, Adolfo, Justo, Toribia y Carlota. Al fallecer doña Raimunda Ulloa, Francisco contrajo nuevas nupcias con Raimunda Báez y entre ambos tuvieron otros seis hijos: Pedro, Severo, Estaquillo, Raimundo, Pastora y Serapia.
Pancho Sierra nació en la estancia San Francisco, de su padre. Cursó la escuela primaria en Salto, para luego ir a la ciudad de Buenos Aires a seguir sus estudios en el colegio de Rufino Sánchez y así inicia su adolescencia entre Salto y la Capital Federal. Terminó el secundario e ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
En esa época se enamoró de su prima hermana Nemesia Sierra, pero sus respectivos padres interrumpieron el romance. Pancho abandonó sus estudios en Buenos Aires y se aísla en la estancia San Francisco de la familia Sierra Ulloa, en Rancagua (Partido de Pergamino); en esa desaparición social ocurrió un cambio que sorprendería a todos, retornó reflexivo, abstraído e interesado en los males de los semejantes.
Después de estar en Rojas, se instaló definitivamente en la estancia «El Porvenir», en Las Carabelas (Buenos Aires), asumiendo el papel de confesor, hombre de fe y médico.
Pronto surgió la fama acerca de sus dotes sobrenaturales, multiplicándose más allá de los límites del país. Lugar de peregrinos, la estancia era frecuentada por personas de todas las clases sociales.
En 1890, Pancho Sierra se casó con Leonor Fernández, de 16 años, sobrina segunda, en la iglesia «San Francisco de Asís» de Rojas.
Murió al año siguiente -año muy caluroso, con polvaredas que afectaban el tránsito y arrinconaban a los animales junto a los alambrados de los campos, asfixiándolos en muchos casos-, a las 19:10 del 4 de diciembre de 1891. Un mes antes del deceso predicho por él mismo, dio finalizada la misión que se había impuesto. No pudo conocer a su única hija, Laura Pía, nacida siete meses más tarde.
Sus exequias fueron destacadas, en esos años, por la cantidad de personas que acompañaron al féretro hasta el Cementerio del Salto y por el grupo de ciudadanos de renombre nacional que pronunciaron emotivas palabras.

Busto de Pancho Sierra, ubicado en el frente lateral del Cementerio de Salto.

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