Press "Enter" to skip to content

La Calle

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

La frase de hoy: “No hay nada más lindo que evocar tiempos en que éramos más jóvenes…”.

En nuestro caso, por ejemplo, extrañamos los viajes –caminando-, hasta el Complejo Deportivo. En los tiempos de Boca, cuando Cristian Grosso llegaba una hora antes a los partidos… El estadio municipal ha sido como un hermano nuestro, más joven; lo vimos nacer imaginado por Angelito Mingorance y “Tinucho” Bartolomé.

Vvvvv

La Calle vio allí el primer gol, el día de la inauguración. Tal vez sentándose en el pasto, para no molestar a los espectadores de las plateas. ¿Se acuerdan…? Lo hizo Julio “Chupa” QUIROGA de tiro libre, hacia el arco que da espaldas al actual frigorífico y que en los 80 era matadero a secas…

Vvvvvv

El Hogar Mignaquy fue un lugar al que nos dejaban entrar. Seguramente en un exceso de privilegio. Con la intención de llevar alguna revista a los chicos; ver como jugaban al fútbol en el gran patio o cuando la “Supe” – Sor Clorinda-, hacía aquellas pizzas con recetario italiano… Por años y por trabajo, fuimos vecinos del Hogar. Hasta que un día se habían llevado la oficina y nos tuvimos que mudar con los papeles a otra parte…

Vvvvvv

La Calle disfrutaba de los viajes en los locales a Mechita… Alguna vez llegamos tarde y el andén estaba vacío… Eran tiempos donde no quedaba otra que pedir auxilio… Es un buen ejercicio, tener que agradecer las gauchadas; no está bien creerse superior a nadie…

Vvvvvv

Cuando el local llegaba al refugio de la parada frente a Control Mecha, siempre estaba el gato que esperaba el paquetito con la comida. La Calle creía que el animal “sabía” en que horario llegaba el portador del alimento… En realidad, el pobre animalito esperaba a cada local, hasta que acertaba… Estas creencias ingenuas son las que han mantenido en uno pequeños retazos de la etapa feliz de la infancia…

Vvvvvv

Hablando de privilegios… La Calle creció rápido, siempre con timidez. Cuando empezó a trabajar a los 16 años, tuvo que ingeniarse para superar las inhibiciones. Por ese camino es que pudo, por ejemplo, hablar con figuras como el ingeniero Jaime Coll o Héctor Larrea… Fueron situaciones que nos enseñaron cosas y, al mismo tiempo, nos dieron confianza… No hay nada tan peligroso como no creer en uno mismo…

Vvvvvv

Con coraje y vía teléfono, pudimos hablar con gente como Alberto Salotto y Luis Elías Sojit, periodistas nacionales que llegaron a ser famosos en base a su capacidad. Salotto se llama una de las curvas del autódromo de Buenos Aires… Sojit fue representante de Fangio y de Reutemann… Vino a la Fiesta del Deporte de los 80, sólo cuando le dijimos que éramos de Bragado… “Es que tengo una deuda con esa ciudad y quiero pagarla”, explicó.

Vvvvvv

En un viaje a Santa Rosa, en La Pampa, había tenido un problema en el auto y fue en Bragado donde lo repararon, sin querer cobrarle nada. “Yo iba a un festival con Fernando Ochoa y siempre me quedó el peso de una deuda impaga”. En el Constantino, relatando de memoria, la última vuelta de Fangio en Monza, al consagrarse campeón del mundo, se ganó el aplauso y la emoción del público presente…

Alberto Salotto, un periodista que sabía de todo y se ganó el buen recuerdo.

Fernando Ochoa fue actor y destacado recitador de temas criollos.

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin