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La Calle

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La frase de hoy: “Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el que se pudo…”. (Ebner-Eschenbach)

Es real. Cuando transcurre tiempo y se angosta el camino, somos de descubrir lo que ya no podemos hacer… La Calle descubrió que el título de cronista deportivo -logrado en curso por correspondencia…-, era menos pesado que llamarse periodista, profesión que siempre le ha merecido el mayor respeto.

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Las deudas, sin embargo, se han ido multiplicando. El cronista sacó fotos y alguna vez se quedó sin película y no lo advirtió hasta el final… Hay ceremonias que no se pueden repetir, por ejemplo, los casamientos…

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A veces, hemos sabido ir a buscar entrevistas lejos, cuando en realidad la nota estaba cerca de casa… Por allí anda don Juan Juárez, quien supo ser campeón en bochas y en el juego del sapo… Tiene 91 años y ya se cansó de esperar salir en el diario… Es capaz de recibirnos en su casa, aunque a La Calle le costará llegar…

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Es joven y se llama Joaquín Ramos. Se puede decir que nació para ser arquero… y llegó a atajar en algún equipo profesional. Hace largo tiempo que no lo vemos, aislados como estamos y con sueños de cóndor que ya no vuela, todo se hace complicado. Arrojamos un mensaje al mar de la espera, pidiendo noticias de Joaquín…

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Hay personalidades que, en la ausencia, agrandan su presencia. Un ejemplo, es el de Rodolfo “Bocha” Serán. Fue jugador de fútbol de esos de disfrutar con su juego, capaz de dar alegría a los espectadores. También fue ciclista de los buenos. Como amigo de vestir la casaca N° 10, supo hacer algún gol en el estadio mundialista de Mar del Plata, jugando para Boca. ¿Sabrá que se lo extraña por aquí…?.

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Otro caso, para recordar. Aunque haya pasado el mes de septiembre y nada dijimos de Roberto “Flaco” Mussini, otra persona tan buena como pocas, amigo de los Ruffini; acompañante del “Paisano de Bragao”, Rogelio Scaramella. Se fue de apuro, en territorio brasileño, allá por Manaos, a bordo de un Falcón color azul, con el número 405 en las puertas. Parece que fue en los primeros días del noveno mes del año 1988… Perdón si la memoria falla, pero el recuerdo persiste y valdrá como disculpa…

Sebastián Padrón, el “heladero del Papa Francisco”
-Nota de Stephane Bailly

La comida, como la música, tiene el poder de traernos recuerdos de la infancia, añoranza y consuelo. Como un abrazo que entra por la boca y va directo al alma. Algo de esto encuentra seguramente el papa Francisco en el helado de dulce de leche granizado que prepara Sebastián Padrón en su local de Roma, “ese no sé qué” de argentinidad que se derrite en el paladar, un vínculo visceral con la tierra que dejó en 2013, para ir al Vaticano.
-La relación entre el Papa y Padrón comenzó en 2018, poco después de que el platense abriera su gelateria artigianale, en la Vía Gregorio VII 38, a poca distancia de la ciudad del Vaticano, tan cerca que desde la puerta se ve la cúpula de la basílica San Pedro.
-“Apenas abrimos, le llevamos el helado a la Casa Santa Marta. Lo probó y le gustó. Y así se volvió un cliente nuestro”, contó Padrón en una charla telefónica. Esta es una historia como tantas que andan sueltas por el mundo…

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