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La Calle

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La frase de hoy: “Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente”. (Anónimo)

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Hoy es día para recordar la fundación del teatro Florencio Constantino, hecho ocurrido el 25 de noviembre de 1912, con crónica en el diario La Nación y como testimonio del ¡gracias Bragado!, expresado por el tenor vasco.

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Habrá una función especial, con auspicio de Cultura de la Municipalidad, con las presentaciones de “Lola” Barrios Expósito y Paloma Angione. Se recordará a “La Boheme” de Puccini, obra que interpretó Constantino en esa velada inolvidable…

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La Calle no quiere olvidar a quienes serán recordados en este aniversario. También a quienes no merecen el olvido como “Pocho” Ossemani (trabajador incansable por su teatro); Julio Goyén Aguado, historiador de la vida, día por día, de Constantino; Mikel Eskerro, continuador de la difusión de una personalidad única, capaz de pasar de la cosechadora en campos de Bragado, a los grandes teatros del mundo…

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La vida del teatro que seguro tiene corazón que late, reconoce hitos importantes. La soñada e histórica inauguración; el desfile de ciento de elencos, pobres y poderosos; el derrumbe parcial en la década del 70 y la remodelación hecha realidad durante la gestión del intendente Aldo San Pedro.

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Hoy estamos aquí, testigos de mucho andar caminos, sin que nadie pueda negar el derecho a imaginar un mundo mejor, con muchos intérpretes sobre el escenario y miles de espectadores aplaudiendo para dar paso a su emoción… Siempre será tiempo de dar ¡gracias a la vida…!

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“Gracias a la vida” es un poema que siempre mantendrá vigencia. Para recordar a su autora -chilena-, madre de 4 hijos, desaparecida antes de cumplir los 50 años. También para entender que, pese a todo lo que nos pase, siempre tendremos que dar gracias a la vida… De última, por habernos traído…

“Gracias a la vida”, de Violeta Parra

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me dio dos luceros, que cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo, su fondo estrellado,
y en las multitudes, el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado…

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él, las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando…

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio…

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.

Gracias a la vida, gracias a la vida…

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