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La Calle

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La frase de hoy: “Cada sábado hay que darse permiso para dar un paseo por la emoción”.

Rancul es una localidad ubicada al norte de la provincia de La Pampa. En ese lugar nació Alberto Cortez que se hizo ciudadano del mundo y ganó un lugar importante dentro de los cultores del cancionero popular. Nunca vino a Bragado, pero sus canciones se escucharon en todos los rincones.

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De los temas escritos por Cortez, La Calle publica “Callejero”, uno de los muchos que le dieron merecido reconocimiento en tantos países. Es simple, profundo, cargado de realismo… Sintetiza la historia de muchos perros anónimos que de este modo dejaron de serlo.

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Cuando murió el padre de Cortez, éste estaba en un escenario español. Esa noche, caminando por las calles con un nudo en la garganta, surgió la letra de, “Cuando un amigo se va”, canción que recorrió miles de kilómetros, siempre conmoviendo al público.

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El pampeano que nunca olvidó sus raíces como corresponde, supo formar un dúo con Facundo Cabral. Grabaron juntos, trabajos que tuvieron como título “Lo Cortez no quita lo Cabral…”. Han sido dos personajes, con cosas para contar, decir y compartir. Sus trayectorias se han transformado en un foco que ilumina el camino a las emociones…

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Jesús HIDALGO, bragadense, buen cantor y buen amigo… Desde aquellos tiempos de los Torneos Juveniles, pasando por la presentación en Bragado acompañado por el maestro Walter Ríos, hasta este presente de obligada inactividad, ha pasado mucha agua bajo el puente.

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Jesús sigue siendo el mismo. El 29 de enero próximo estará cumpliendo 39 años y, por mérito propio, ha conocido distintos países, jerarquizando al tango y demostrando su valor como persona.

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Desde aquí lo saludamos y sumamos los nuestros a los deseos de muchos, en cuanto a volver a escucharlo en su Bragado no olvidado…

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“CALLEJERO”, tema de Alberto Cortez

Era callejero por derecho propio,
su filosofía de la libertad
fue ganar la suya sin atar a otros
y sobre los otros no pasar jamás.

Aunque fue de todos, nunca tuvo dueño
que condicionara su razón de ser,
libre como el viento era nuestro perro,
nuestro y de la calle que lo vio nacer.

Era un callejero con el sol a cuestas,
fiel a su destino y a su parecer,
sin tener horario para hacer la siesta
ni rendirle cuentas al amanecer.

Era nuestro perro y era la ternura
que nos hace falta cada día más,
era una metáfora de la aventura
que en el diccionario no se puede hallar.

Era nuestro perro porque lo que amamos
lo consideramos nuestra propiedad,
era de los niños y del viejo Pablo,
a quien rescataba de su soledad.

Era un callejero y era el personaje
de la puerta abierta en cualquier hogar,
era en nuestro barrio como del paisaje,
el sereno, el cura y todos los demás.

Era el callejero de las cosas bellas
y se fue con ellas cuando se marchó,
se bebió de golpe todas las estrellas,
se quedó dormido y ya no despertó.

Nos dejó el espacio como testamento,
lleno de nostalgia, lleno de emoción,
vaga su recuerdo por los sentimientos
para derramarlos en esta canción…

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