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La Calle

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La frase de hoy: “Los años aportan claridad; los viejos estaremos más cerca en la medida que sumemos canas y achaques”.

Volver una noche… A recordar otras noches lejanas, allá donde los viejos estaban cerca y nos llevaban de paseo a la casa de los abuelos. El regreso con la luna iluminando el camino, eran como postal que desde entonces guardamos en un estuche de plata. Son reflejos fijos de emoción que nadie puede robar…

Vvvvvvv

En el verano era bueno despertar temprano, cuando el sol aún no se anima a mostrarse del todo. Había un fresco casi perfumado por el aroma de los eucaliptos que alguna fueron atacados por las langostas… Llegar despacito al lugar donde los viejos –queridos viejos-, hacían el tambo, era como una aventura prohibida, pero perdonable… Es que ya había pasado el tiempo de atar los chicos a la cuna, porque no tenían edad para salidas…

Vvvvvv

Aquellos tiempos en el campo, permitió entablar amistad con los animales. Desde las palomas torcazas tan mansas y confiadas, sin dejar de lado a las vacas que, pacientes, daban su diaria porción de leche, dejando algo para los terneros que habían pasado la noche encerrados, como manera que las ubres crecieran… Cada vaca tenía su nombre y por lo general eran madres de un solo ternero…

Vvvvvv

Los caballos en el campo, siempre sirvieron para muchas cosas. Estaba el “nochero”, encargado de vigilar ante cualquier problema; hasta la yegua blanca que se ataba al sulky, que iba a buscar la maestra, para dar clases en la escuela inolvidable, perdida bajo las casuarinas, pero firme en la visión de aquel tiempo… Llamar los recuerdos para que vuelvan es tarea inútil… Todo se fue en una tarde cualquiera, cual golondrinas que buscan otros cielos con climas más cálidos…

Vvvvvv

“Los amigos son necesarios”. Se los puede encontrar en todo lugar. En los trabajos que nos acompañaron con fidelidad, siguiendo los pasos del abuelo, el mejor ejemplo… En el Servicio Militar, es lugar donde se los identifica rápidamente, a partir de compartir las experiencias de los primeros días, para alejar la niebla de la desconfianza inicial. Después todo se irá haciendo una rutina…
Aunque, al dejar la ropa de fajina, las amistades se perdieron en los polvorientos senderos de la desmemoria. ¿Dónde estarán? ¿Quedará alguno para hacer el segundo de imaginaria?.
-(Turno de dos horas de guardia en la cuadra, mientras los demás dormían)

Vvvvvv

La vida es un bálsamo que suele encontrar espinas, que se curan a fuerza de no darse por vencidos. Hay que ponerle perfume de esperanzas a cada recodo del camino. Siempre florecen jazmines que pintan de blancura las plantas que trabajan todo el resto del año, para entregar sus ramos, en los finales de noviembre y a lo largo de diciembre… Es bueno copiar un poco la poesía de los versos de Alfredo Le Pera y la fuerza de Almafuerte, aquel de “nunca darse por vencido”.

(No es un sulky, pero se le parece; es de la familia)

VVVVVVVVVVVVVV

-Poema: PARÁ PAPÁ…

Esto es para vos, papá…
Hace 28 años que partiste a
la Eternidad y todavía te extraño.
Estoy triste en este día,
Porque nunca te dije
Que te quería…

No fui un buen hijo…
No cumplí tus expectativas,
Y eso mucho me angustia,
Aunque me gusta
Recordar tu sonrisa…

Tú andar rápido,
Tu humor chispeante.
Una lápida lleva tu nombre
Y hace rato que no lo visito…

Cada vez que voy
Un nudo atenaza mi garganta…
Sólo me resta decir
Que fuiste un ¡buen padre!
Me diste todo y siempre te agradezco.
¡Chau Papá…!

(Autor: Roberto BRAVO – Bragado)

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