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La frase de hoy: “No queremos tanto al sol que no deja ver con su resplandor; también alumbra la luz de una vela en el altar”.

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Hay muchos temas en el cancionero popular nacidas de la inspiración. En otras ocasiones, como el caso de Daniel Reguera, pintan la realidad que vivía en un momento. Su muerte, a los 51 años, se produjo en 1963, en la ciudad de Mar del Plata. A la canción que le permitió perdurar, la cantaron los grandes, desde Mercedes Sosa a Atahualpa Yupanqui.

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No basta con crear comisiones para llevar adelante las grandes revoluciones. El general Juan Domingo Perón, tres veces elegido presidente de los argentinos, decía que, “cuando se quiere que algo naufrague, no hay como crear una comisión…”. La Calle, sin embargo, lamenta no hacer conformado un grupo capaz de llevar adelante alguna idea de redención social. Hay quienes nacen para volar bajito y en soledad…

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Un palomar capaz de inspirar una canción… La Calle lo ha descripto muchas veces. Estaba en la casa del abuelo materno, allí donde, además, había un despacho de bebidas donde los parroquianos pasaban el tiempo entre trucos, bochas y fernet…

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Cuando los nietos, a media tarde, abrían la puerta del gigantesco palomar, las ocupantes de los nidos salían asustadas, produciendo el estruendo parecido a los truenos que anuncian las tormentas… Al rato volvían, reclamadas por sus pichones.

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El desbande de alas al viento, despertaba a los caballos que esperaban la salida de sus jinetes, quienes gastaban horas entre charlas y relatos. Más de una vez, el regreso al rancho de cada uno, estaba asegurado por el sentido de querencia de los fletes… El caballo es vehículo que no necesita conductor con carnet habilitante.

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Fui allá, en aquellos tiempos, donde conocimos a los bueyes, medio de transporte y labranza, de lejanos relatos. Tiraban del arado por los surcos siempre parejos, de la gran quinta de verduras que estaba calle por medio con la casa del abuelo.

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Los animales eran mansos y parecían resignados a su destino. El mayor esfuerzo lo hacían con sus cabezas y cuernos y, por las noches, al rumiar en el descanso, evocaban los tiempos en que cumplían otras tareas. Es que los BUEYES no nacieron siendo bueyes…

Dos amigos: Daniel Reguera junto a Víctor Abel Jiménez.

“QUIERO SER LUZ…” (autor Daniel Reguera)

Se me está haciendo la noche
en la mitad de la tarde.
No quiero volverme sombras,
quiero ser luz y quedarme.

Me fui quemando en la noche
siguiendo la misma senda,
siempre atrás de una guitarra
apagué la última estrella…

No sé qué dicha busqué.
Qué quimera…
Qué zamba me quitó el sueño.
Qué noche mi primavera.

Hoy que me pongo a pensar
sólo converso en silencio
me miran los ojos de antes,
viejos de ausencia y de tiempo.

La misma mirada siempre,
de aquellos años tan lejos,
por fin me duermo en la noche
que alumbra el lucero viejo…

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