-Por Gonzalo Ciparelli

Frente a un hecho importante que de algún modo nos ha marcado, nos afecta o creemos que nos va a afectar o marcar, podemos llegar a dos posibles soluciones en donde una no hace más que desviar lo que nos afecta, echándole, si se quiere, la culpa a algo para no enfrentarlo. La otra solución es la que lleva más tiempo, pero habla de aceptar eso que nos afecta y lejos de desviarlo enfrentarlo, creando así, un desafío. En el primer caso no hacemos más que extender lo segundo. Incluso seguramente una gran cantidad de seres humano mueren sin ni siquiera haber enfrentado algo que les sucede interiormente y han pasado toda su vida excusándose, con todo lo que inconscientemente eso significa.
En la primera, buscamos alejar el tema que nos condiciona y limita.
En el segundo, hacemos el tema como propio y lejos de alejarnos, decidimos acercarnos y profundizar.
Lo primero es fácil, la mayoría de las personas tendemos a hacerlo.
Lo segundo es un antes y un después. Y hay que tener algo que se resume en un todo: Coraje.

Compartir en: