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La frase de hoy: “Como cada 3 de marzo, volvemos a Olavarría…”.

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El autódromo de la ciudad de Buenos Aires lleva con justicia el nombre de Oscar y Juan Gálvez, quienes aparecen siendo jóvenes, en una de las fotos de El Gráfico. Ellos, allá por 1937, empezaron corrieron juntos; luego cada cual siguió su camino, sin dejar de ser hermanos…

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JUAN había nacido el 14 de febrero de 1916 y fue callado, distinto a Oscar que era hablador permanente. Los alimentaba la misma pasión y compartieron la aventura de la inolvidable Buenos Aires. Caracas donde, entre ambos, ganaron 12 de las 14 etapas…

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Juan, el cuarto de cinco hijos del matrimonio que vivió siempre en el barrio de Caballito en la Capital, se casó con una chica de General Pinto, ciudad chica ubicada entre Lincoln y Ameghino. Los dos eran buenos mecánicos y muchos de los triunfos en las rutas, se amasaban en los respectivos talleres. Con el Ford azul y rojo, con la leyenda de ATMA al frente, Juancito como le decían todos, fue 9 veces Campeón Argentino y el piloto más ganador en la época de oro del TC.

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Esta introducción es la presentación para rescatar del olvido el final prematuro de la vida de Juan Gálvez. El accidente (tuvo muy pocos), ocurrió en Olavarría, el domingo 3 de marzo de 1963. Era la “casa” de los hermanos Emiliozzi, con quienes se había establecido una gran rivalidad. La noche previa a la carrera había llovido, aunque no mucho, apenas unos 20 milímetros.

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Contra lo que era habitual en Juan, estaba nervioso en la largada. Largó con el N° 5, detrás de Dante Emiliozzi. Los dirigentes del Automóvil Club, por ejemplo, el señor Alejandro Marón, hizo notar en un comentario, lo llamativo del estado de ánimo del piloto. A poco de largar, según datos del avión, estaba primero por tiempo, ya que se había acercado al auto de los ídolos del lugar. Es decir, no había necesidad de superarlo en el camino, al menos no con mucho apuro.

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Sin embargo, Juan le dijo a Raúl Cottet, su copiloto: “Agarrate que después de la curva lo pasamos…”. En la llamada “curva de los chilenos”, donde ahora hay un monolito casi olvidado, algo pasó con la caja y la alcantarilla existente, terminó de complicar la maniobra.

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Vuelco y final… El auto terminó volcando y dando tumbos, despidiendo a sus ocupantes. Gálvez no usaba el cinturón desde que vio morir a un piloto entre las llamas. Desde el aire, la noticia llegó al país. Había pasado lo que nadie imaginaba: Juan Gálvez había tenido un accidente y perdido la vida… Hay relatos de vecinos que fueron testigos y reviven el momento como si no hubiera pasado el tiempo.

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Hoy se están cumpliendo 58 años de aquella fecha. La Calle dedica esta evocación a Ricardo Aguirre, el admirador más admirador que tuvo Juancito. Tanto que fue al velatorio que se hizo en la casa de la avenida Avellaneda, en Caballito. Los restos de los hermanos descansan en el cementerio de la Chacarita. (Oscar murió en 1989)

Es la última sacada a Juan Gálvez, a instantes de subir al auto que lo llevó a la muerte. Había cumplido apenas 47 años…

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