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La frase de hoy: “El interior no se cansa de arrimar ilusiones a Buenos Aires…”.

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La historia de Palito Ortega (sintetizada en el recuadro), es parecida a miles. Provincianos de todas las edades, dejando sus lugares siendo casi niños, para buscar el horizonte que allá no alcanzaban a divisar.
Claro que no fue fácil; la enorme ciudad no tiene mucho tiempo para advertir la llegada de los forasteros. Las estaciones de trenes son la postal primera… Después, en el caso de Palito, lo que ya sabía: juntar cartones, lustrar zapatos, barrer veredas…

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Al muchacho de entonces que acaba de cumplir 80 años…, lo iluminó una estrella especial. Un día, buscando sitios nuevos a descubrir, llegó a un canal de televisión, vendiendo café… Ese día cambió su vida, no sin tropezones en el medio, pero la voluntad que trajo al nacer, lo ayudó siempre.

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Tal vez el Buenos Aires de los 60 era más solidario; o Palito, aunque con algo de tristeza en el corazón, supo encontrar los temas que, desde la humidad, le abrieron la puerta de casas donde vivía gente de todos los sectores sociales. El “Club del Clan” le permitió compartir canciones e ilusiones, con otros soñadores de escenarios luminosos…

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De a poco se encontró con figuras conocidas, hasta hacerse popular, hasta descubrir a Evangelina, la que fue madre de sus hijos y lo sigue acompañando… Filmó películas; grabó discos que se vendían como el pan y un día, como en los cuentos de príncipes, se encontró asumiendo como gobernador de Tucumán… El pibe que se fue en un tren de madrugada, volvió de traje para tratar de mejorar la vida de su gente…

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Hay más noticias de Palito… Lo trajo a Frank Sinatra, otro de sus sueños, que le costó mucha plata. Se convirtió en ahijado del gran “Legui”, amigo de ganar carreras sobre la breve montura de un caballo… Sus hijos se hicieron grandes y él sigue cantando. “Un mucho como yo…”; un muchacho de 80 años, abanderado de los que convierten sueños en realidad, a partir de no olvidar sus orígenes…

“Palito Ortega”, de Lules a Buenos Aires, sin olvido de la cuna

Ramón Bautista Ortega (Lules, Tucumán, 8 de marzo de 1941), más conocido como Palito Ortega, es un cantautor, actor, productor discográfico, director de cine y político argentino.
Nacido en un hogar humilde, desde su juventud desempeñó diversas labores para colaborar con su numerosa familia. Desde la década de 1960 integró el grupo musical El Club del Clan, que tuvo una relevante repercusión y se mantuvo durante varios años.
En su trayectoria de más de cinco décadas, ha filmado 33 películas, de las cuales se destacan Los muchachos de mi barrio (1970), Mi primera novia (1966), La sonrisa de mamá (1972), El tío Disparate (1978) y ¡Qué linda es mi familia! (1980), entre otras. Como cantante se lució con sus interpretaciones de «La felicidad» y «Despeinada» teniendo más de 28 millones de discos vendidos.
Entre 1991 y 1995 se desempeñó como gobernador de Tucumán y entre 1998 y 2001 fue senador por la misma provincia. En la actualidad, continúa presentándose por diversos escenarios brindando conciertos.

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