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La frase de hoy: “Hay mucho para decir, aunque a veces parece que todo estuviera dicho”.

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Hoy es el Día del Himno Nacional Argentino, cuya letra escribió Vicente López y Planes, con música de Blas Parera. Fue cantado por primera vez en los salones de Mariquita Sánchez de Thompson. La canción patria nos identifica a todos.

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Reclamo de Aníbal Molina. Precursor de la siembra de la soja, en los años 60/70 y en fecha más reciente del algodón, ha formulado un llamado a la clase política.

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Lo hizo a través de un espacio por Cablevisión, el canal local. Después de destacar lo que el campo aporta por la siembra de la soja, debido a las retenciones, reclamó a quienes han ejercido funciones públicas en los últimos años. Destaca el dolor que significa que haya un 44 por ciento de pobres y, en ese sentido, sostiene que hace falta un aporte.

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La Calle ha sido testigo de la tarea de Aníbal a lo largo del año y considera que su llamado es para ser tenido en cuenta, frente a la cruda realidad nacional.

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Padre Mugica, el mártir villero…
Se cumplen 47 años del asesinato del cura tercermundista, que en su opción por los pobres se enfrentó a la violencia de los Montoneros y de la Triple A de José López Rega.

Pocos hay que como el cura Carlos Múgica se metieron tan hondo en los sentimientos de los marginados y bregaron tan desinteresadamente para que sus necesidades y aspiraciones se vieran satisfechas. Su sacrificio, al colocarse entre dos fuegos fratricidas que ensangrentaban a la Argentina -los Montoneros y la “Triple A” y desafiarlos sustenta el criterio de quienes lo consideran un mártir del pueblo y de su fe.
Su gesta y su figura son perdurables y se agrandan con el tiempo, como la cantidad de villas de emergencia y de pobres, que constituyeron el ámbito donde se forjaron su tragedia y su leyenda. Murió ametrallado a los 44 años, un 11 de mayo de 1974. Sus restos descansan en la capilla Cristo Obrero, de la Villa 31, que levantó con sus propias manos.
El rubio de ojos celestes que renunció a su destino aristocrático y cambió el lujo del “Barrio Norte” por el barro de la villa se inmoló en el quimérico intento de dignificar a los pobres, barrido por los vientos de violencia que azotaban a la Argentina. Tuvo la osadía de desairar a José López Rega, que se ufanaba de la capacidad de hacer desaparecer a quienes se oponían a sus designios, y simultáneamente enrostrar a los Montoneros que “con Perón en el gobierno y la democracia funcionando, ustedes se meten las armas en el c…”. Esas actitudes convirtieron en una profecía autocumplida su frase de que “si el Señor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposición”. Amenazado por unos y otros, hasta hoy son muchos los convencidos de que lo mataron los Montoneros, a pesar de que en julio de 2012 el juez Norberto Oyarbide estableció en una resolución que lo asesinó Rodolfo Almirón, integrante de la Triple A.

(Nota, primera parte, escrita por Julio Bazán)

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