En estos días tan emotivos nos reunimos con nuestras familias y recordamos a los abuelos y otros seres queridos que ya no están o que sí están pero no los vemos.
El día 6 de este mes mi hijo Darío Gustavo Marano partió de repente, de improviso y nos dejó a todos con un dolor muy profundo y no podemos entender ni procesar el porqué de esta partida tan temprana.
Recuerdo a mi hijo Darío acompañando desde niño a su hermano Horacito en todos los eventos musicales, en cada banda u orquesta en la que participó con gran entusiasmo.

Aquí estamos todos los familiares, colegas y amigos que lo queremos, necesitamos, extrañamos y recordamos su personalidad avasallante, su locura por el trabajo, sus ansias de progreso, su culto por la amistad, su fuerza y su empuje plasmados en su taller de Herrería, su empresa “Daró” de sonido e iluminación y la despensa y fiambrería “Normita” que llegó a concretar para su esposa Norma y sus hijitas.
Aquí está su familia y aquí está Darío.
Tengo la esperanza de que algún día nos encontraremos, también junto a Horacito.
Mientras tanto, desde acá, los abrazo con mucho amor-.

Mamá Ana María.

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