La sedimentación de la laguna no debe tomarse a la ligera

Acceder a la isla de la laguna caminando, producto de la falta de agua en el espejo, es algo que a los memoriosos nos retrotrae hasta el año 2009, cuando la laguna se secó en su totalidad. La actual sequía, sin embargo, tiene una diferencia con aquella mencionada, en esos años se encontraba trabajando sobre nuestro espejo de agua una draga con el propósito de remover los sedimentos y recuperar la profundidad en gran parte de la zona costera. La importancia del dragado en nuestra laguna tiene altas inferencias en tanto no exista una trampa de sedimentos aguas arriba y cuyas consecuencias se pueden observar a aguas arriba, en las propias aguas de la laguna y en su cauce agua abajo.
En una nota que publicamos días atrás del Observatorio Yolanda Ortiz recordaba que “… el manejo de la laguna se vuelve un escenario complejo con múltiples actores tomando decisiones con intereses diferenciados. El manejo de las compuertas es potestad de Hidráulica. Es esta dirección que determina el nivel y cuando deben abrirse y cerrarse bajo un criterio que beneficia aguas abajo, pero que no prioriza el impacto en el ecosistema local”. Al mismo tiempo nos advertía “La situación yace, principalmente, en la escasa planificación estratégica del dragado del espejo lacunario que se vuelve evidente con la escasez de lluvias”.

Aquí hace falta recordar un poco las clases de geografía de la secundaria, cuando estudiábamos los tipos de ríos. En esas clases una de las tipologías que más aprendíamos era la diferencia entre los ríos de montañas y los de llanura. Ahí podíamos ver, como los ríos de llanura eran serpenteantes y si bien esta condición se atribuye a la falta de pendientes definidas, hay un factor que no deberíamos olvidar y es que los mismos eran variantes. Es decir, las bajas velocidades de sus aguas, termina provocando que los sedimentos se vayan acumulando, lo que provoca que, con la acumulación de estos, los causes se vean alterados buscando nuevas rutas de desagüe. Esta sedimentación termina por incrementarse donde las aguas circulan a menor velocidad, como en las lagunas o bajos y es la principal razón por la que resulta sencillo que, con las inundaciones, estos ríos desborden por diferentes puntos.

EL PUNTO DE LA CUESTION

El problema que observamos en nuestra laguna de sedimentación, radica en el vertedero. Por un lado, el vertedero existe como uno de los mecanismos de regulación de la altura del agua, sin embargo, es un gran tapón que retiene la sedimentación que arrastra el rio. En tiempo de crecida, suelen abrirse los pontones de la compuerta República de Italia, por todos conocida como “compuerta Cafiero” por el gobernador que la construyó y la cual alivia el proceso de sedimentación, debido a que acelera el caudal de agua y arrastre de sedimentación. Este proceso es conocido como “lavado de sedimento”, como veremos más abajo.
Sin embrago la contradicción se da en el proceso de baja de caudal de agua, donde los pontones se cierran para mantener el nivel de agua de la laguna, un pedido que muchas veces es apoyado desde los aficionados a la pesca y por quienes disfrutan de actividades náuticas y recreativas en el predio del parque. Esta medida, efectiva en el corto plazo, es la que mayor ayuda a la sedimentación de nuestra laguna y no solo a la retención de sedimentos, sino a la consolidación de los mismos en el fondo. Por eso no es de extrañar la baja altura que se observa desde la costa de la laguna al lecho de la misma.
Sin ser ingenieros hidráulicos, pero si con el afán de brindar un aporte al tema, buscando en internet información en la materia encontramos un interesante informe realizado en Perú, denominado “Manejo de Sedimentos en Sistemas Hidroeléctricos”, el cual es una Conferencia desarrollada por el Capítulo de Ingeniería Eléctrica del Colegio de Ingenieros del Perú el 21 de Febrero del 2013.

En este informe nos detendremos en el análisis que realiza sobre el “Impactos de la sedimentación”, el cual lo divide en tres niveles vinculados a las presas hidroeléctricas, las cuales vale aclarar que los efectos de una represa, en nuestro caso un vertedero, en un rio en relación a la sedimentación, es similar.
Aguas arriba: Pueden depositarse sedimentos aguas arriba del nivel del lago, aumentar el nivel del rio provocando inundaciones y saturación de suelos. Dentro del embalse: Perdida de volumen y obstrucción de compuertas y tomas. Finalmente, agua debajo de la represa: Falta de sedimentos gruesos agua debajo de la represa resultando en socavación del cause del rio y erosión acelerada de la ribera. La descarga de sedimentos puede producir daños económicos y ambientales.

PREOCUPACION INMEDIATA

Como alguien curioso que busca saber algo más sobre el tema y mero observador, recorrimos nuestra laguna y buscamos algunos indicios de lo expresado en este informe. El punto revelador y preocupante lo encontramos en el puente del camino real a Mechita, donde se observa el alto impacto de socavación de los cimientos que sostienen las columnas de la estructura.
De hecho, si se observa la foto que ponemos a disposición del lector, más allá de la impresionante mortandad de bagres (irónicamente un pez bastante adaptado para vivir con niveles bajo de agua), si nos detenemos a observar los pilares del puente, los mismo parecieran estar sobre el nivel del agua y sin sustento debajo.
Este es el efecto que provoca el vertedero, el sedimento al quedar atrapado y solo pasar el agua por su parte superior, ésta toma velocidad y erosiona la costa y en este caso los cimientos del puente. De hecho, la imagen se parece mucho a una foto publicada en el mismo informe, “Impactos de la sedimentación”.

Imagen publicada en el informe “Manejo de Sedimentos en Sistemas Hidroeléctricas”, donde los efectos son similares a los que se observan en el puente a Mechita.

ACCIONES A TOMAR

Mucho se ha hablado sobre la necesidad de realizar una trampa de sedimento en el ingreso a la laguna, estas trampas de sedimento funcionan con el sistema de vertido de agua, es decir como el vertedero. La propuesta puede ser oportuna a los efectos de garantizar la profundidad del espejo de agua, como así también su ecosistema. Sin embargo, una trampa de sedimentos requiere de un continuo mantenimiento y remoción del “barro”, de lo contrario solo trasladaremos el problema. El sedimento comenzará a acumularse aguas arribas, es decir comenzaran a ganar altura de sedimentación las zonas aledañas al terraplén que defiende nuestra ciudad de inundaciones, lo que terminará de dejar más expuesta nuestras defensas y que con un volumen menor de agua las mismas puedan ser rebasadas.
Días atrás nuestro medio publicaba una nota donde el meteorólogo Mauricio Senessi analizaba la realidad de nuestro espejo de agua. En el mismo detallaba que eran varios los factores que determinaban que la laguna se estuviese secando entre ellos las altas temperaturas, el aumento de la velocidad del viento superior a la normal, y la importante disminución de los valores de la nubosidad que deberíamos tener. A esto sumaba que Bragado atravesaba su tercer Niña consecutiva y advertía “luego del Fenómeno de la Niña, a partir del mes de marzo o abril 2023, transitaríamos un cambio abrupto del régimen de precipitación, con fuertes inundaciones en nuestra zona, donde pasaríamos de tener una sequía excepcional a tener condiciones de importantes excesos de precipitación, tanto en esta parte como en el centro del Litoral”. Nos alertaba además que “Bragado después de la sequía del 2017, transitó importantes inundaciones, y el régimen pluviométrico cambió abruptamente y pasamos de tener sequía a inundaciones y todavía no podemos confirmar, pero estimamos tener una situación similar año 2017-2018”.
Por eso hablar sobre qué hacer para evitar la sedimentación de nuestra laguna es un debate complejo, donde debemos actuar todos los actores a conciencia que, no pueden quedar variables por estudiar. En lo inmediato si sería conveniente, aprovechando los bajos niveles de agua, estudiar y generar acciones para mejorar el sostén de la estructura del puente a Mechita, para que la misma se encuentre reforzada a la hora de que lleguen las aguas.

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