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“Las cooperativas son el modelo empresarial que mejor puede reducir las brechas existentes”

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-Marta Gaitán, nueva presidenta del Comité de Equidad de Género de Cooperar

Oriunda de Córdoba, Marta Gaitán se define como militante y dirigente cooperativista. Es técnica en administración de Cooperativas y Mutuales y es parte del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, al cual representa desde hace varios años en el Comité de Equidad de Género de la Confederación Cooperativa COOPERAR. A partir de este mes, no es una integrante más de ese espacio, sino quien sus pares eligieron para presidirlo.

¿Qué rol tiene un comité de equidad de género en una confederación como Cooperar, que agrupa a cooperativas con tanta diversidad en cuanto a las ramas de actividad, la trayectoria, el volumen y la localización geográfica?
–Las tareas integradoras en las diversidades y de representación gremial en las especificidades es gran un desafío. Desde el Comité, trabajamos para que la perspectiva de género, la equidad y la igualdad de oportunidades lleguen hasta las instancias asociativas más pequeñas. Además de convocar para la escucha activa, durante la presidencia de Gisela Wild, desde el año 2015, invitamos a pensarnos desde las prioridades que los tiempos nos imponían y así fue como resolvimos enmarcar nuestras tareas en las demandas que los movimientos sociales nos exigían. Es decir, trabajar de manera transversal de la mano con el Estado y como los territorios lo requirieran, poniendo a disposición compañeras para encuentros, conversatorios, charlas y eventos. A su vez, COOPERAR y su presidente, Ariel Guarco, han trascendido el territorio regional y conducen el cooperativismo internacional en la Alianza Cooperativa Internacional (ACI). Por lo tanto, hay un acompasar entre los avances y logros que los movimientos de mujeres han obtenido en los últimos 60 años y el reconocimiento en el mundo del crecimiento del cooperativismo argentino que nos refleja.

Desde este comité se propuso un pacto por la no violencia de género ¿Qué impacto tuvo hasta ahora en las entidades asociadas?
–El Pacto Cooperativo por la No Violencia es una campaña multipropósitos, que tuvo un impacto sorpresa porque no sabíamos qué recepción tendría al proponer un tema tan delicado. Comenzaron a llamarnos dirigentes solicitando la firma como una manera de comprometerse e iniciar un camino de sensibilización, prevención y erradicación de las violencias previstas en la ley y tratados internacionales. Como siempre, nuestras entidades sienten el imperativo de nuestros principios y valores para lograr en la práctica ser ámbitos libres de todo tipo de discriminaciones e injusticias sociales. Falta mucho pero más de cien entidades siguen organizando firmas y acciones basadas en los nueve compromisos propuestos. Además, confederaciones mutualistas se han sumado, entidades de todo el espectro de este otro modelo económico y social. El impacto concreto es que muchas sedes, páginas y números de atención de cooperativas son centros de información, de abordaje urgente y derivación de mujeres y otras identidades no binarias, un servicio que se adiciona como parte del cumplimiento del séptimo principio. El primer compromiso del Pacto es condenar y repudiar a las violencias de género en todas sus formas. Pero contiene en esos compromisos todos los objetivos propuestos por el CEGC para las cooperativas de base. Se sugieren al igual que el lenguaje inclusivo la elaboración de protocolos, reglamentos internos y pautas establecidas de convivencia y buenos tratos.

A esa herramienta se sumó un protocolo para prevenir o tratar hechos de violencia por motivos de género ¿Cómo se viene abordando este tipo de situaciones en las organizaciones del sector?
–Los protocolos son una herramienta concreta que requieren la conformación de equipos de abordaje y una clara decisión política de cambiar la cultura organizacional desde adentro, con tolerancia cero para con toda conducta contraria a lo que promovemos como ideario y principios rectores. COOPERAR firma y ofrece un acompañamiento para las especificidades como un servicio. Los índices de femicidios crecieron en cuarentena, nos llevaron a afinar las alianzas con el Estado y la creación del Área de Géneros, Diversidades y Derechos Humanos en Inaes, dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo, que a su vez articula con el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidades. Desde la presentación, las comisiones técnicas del Inaes y por decisión del directorio, en sus diversas tareas concuerdan con compromisos del pacto y sus derivados. Por fortuna las mesas de gestión del Inaes están pensadas para y por los territorios y se están materializando con la impronta que necesitábamos incluyendo problemáticas de géneros y diversidades.

¿Cómo puede ayudar el modelo cooperativo a reducir las desigualdades de género que existen en el ámbito laboral?
–Particularmente creo que las cooperativas son el modelo de gestión empresarial social que más puede hacer para la reducción de las brechas existentes, como las tasas de desempleo o en pos de reducir el empleo informal donde las mujeres y diversidades son mayorías. Por otra parte, los estereotipos hacen que ciertas tareas se asocien exclusivamente a tareas asignadas con una mirada sesgada. Siempre afirmamos que nuestras entidades son creaciones que surgieron para el buen vivir y la subsistencia de las personas, y que la tradición más las leyes con las que contamos tienen el espíritu de ser garantías de cumplimiento del derecho humano al trabajo consagrado. Las crisis económicas, sociales e institucionales del capitalismo y sus consecuencias han denigrado y minado en el tiempo a todas las fuerzas colectivas dentro de las sociedades. Sin embargo, las cooperativas han crecido y las redes solidarias se afianzan nutriéndose de nuestro humanismo. Ayudan y mucho, crean trabajo digno en la medida que las más consolidadas no sólo subsisten y crecen, sino que no despiden o se fugan como los capitales transnacionales o golondrinas. Sufren los embates y reclaman medidas como en el presente año, pero a la vez proponen soluciones y caminos claros en cada demanda.

¿Qué acciones se pueden llevar adelante junto a otras organizaciones de la economía solidaria que también han conformado espacios de promoción de la equidad de género?
–Todas las que nos propongamos en el abanico de coincidencias e intereses comunes con el bien común como norte. El nuestro es un modelo empresarial que no quiere dejar a nadie atrás. Los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) así como las consignas en favor de la paz, del planeta y nuevos derechos cuentan con estos actores, actoras y protagonistas que levantan estas banderas. Las acciones son todas las que relevemos como eficaces y apropiadas, de brazos y cabezas abiertas para perfeccionar las ya puestas en marcha e iniciar otras instaurando mejores y buenas prácticas. Es dialéctico y medible sumamos los consensos y disensos para la práctica democrática, diaria y consecuente.

¿Qué incidencia creés que está teniendo la pandemia en relación con las cuestiones que puso en agenda el movimiento feminista en los últimos años?
–Muchas, nuevos escenarios nos encontraron en marzo y la calle de repente dejó de ser nuestra principal arma de visibilización, como así también lo eran los encuentros, congresos y plenarios presenciales. Hay muchas posturas respecto a cómo continuar las agendas con formas nuevas que surgieron sobre la marcha. Fuimos conectando de todas las formas posibles sin que podamos evaluar, hasta el momento, los beneficios y las contras. Probablemente dejemos afuera de la participación a quienes no tengan garantizado el derecho a la conectividad. La formación y pedido de promotoras territoriales desde el MMGyD apunta a saldar esto, con centros vecinales y la comunidad organizada de las, los y les ciudadanos que serán centrales por las cercanías con y para quienes necesitan más. Por otra parte, sí incide la formación en TICS y otros accesos técnicos acordes actualizados de quedarse esta modalidad, es un tema limitante a la hora de incorporarse, pero se han continuado reuniones presenciales y virtuales como la continuidad de un plan de acción a mediano y largo plazo.

(La Gaceta de Cooperar)

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