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¡Las divisiones en Argentina…!

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-Por el Dr. Gustavo A. Benalal

Argentina es un país dividido desde hace años –real o ficticiamente–, desde unitarios o federales y gorilas u oligarcas, y como si fuera poco llegó la pandemia y la cuarentena para dividirnos entre partidarios del confinamiento obligatorio y partidarios de la libertad de circulación, teniendo como telón de fondo, una arbitraria confrontación entre protección de la vida y protección de la economía.-
Cayendo en lo redundante, el País viene de crisis en crisis y la pandemia y cuarentena agravó la crisis económica, social y educativa; mientras tanto los argentinos nos dedicamos a lo que más nos gusta: Pelear.-
En el mundo de la política nacional padecimos –y aun padecemos–, peleas interminables, conservadores vs. radicales, peronistas vs. antiperonistas, kichnerista vs. Macristas o más kichnerista vs. menos kichnerista, camporista vs. peronistas, etc.etc.- Los que pretenden la legalización del aborto vs. quienes repudian el aborto en cualquiera de sus variantes, no pueden sostener un dialogo racional por más de un minuto; y los pro-vacunas y los anti-vacunas; que la rusa, la de Pfizer o la de Oxford, pueden llegar a lamentar haberse conocido.-
Hoy día tenemos otros motivos para pelear, defender o no defender la cuarentena o las restricciones que quedan, aunque no sepamos muy bien por qué lo hacemos.-
Los pro cuarentenas, entienden que los gobernantes nos están cuidando, protegiéndonos de un virus que no nos encuentra si no lo salimos a buscar y que hay que quedarse en casa a como dé lugar, por más que lleguen las fiestas o extrañemos las reuniones y el que no coincide es un irresponsable, un antisocial, un gorila.- Por su parte, los anti cuarentena consideran que el virus es un cuento chino, que no es más que cualquier gripe, que tenemos que salir e ir a reuniones, que la vida pasa y no la podemos desaprovechar, que no pasa nada y el que no coincide es pro-Venezuela y quiere que el comunismo se instaure en el país.-
Por otra parte, existen también personas que pretenden salir de este encierro y al mismo tiempo entienden y aceptan la necesidad de un ordenado comportamiento social de cuidados sanitarios y exhaustivos para que no colapse nuestro sistema de salud, pero que simplemente el encierro no debe ser total, ineficiente y eterno.-
Quizás estas discrepantes posiciones beneficien a los que nos gobiernan quienes se empeñan en que sigamos discutiendo si “quedarnos en casa” o “salir de casa”, “si viene la segunda ola” mientras que no trabajaron por años en la situación sanitaria pública, generando que el sistema sea precario como para hacer frente a una crisis sanitaria.-
“No hay alternativas”, solía y suele decir el presidente Fernández; me recuerda a Margaret Thacher que decía esa misma frase en los 80 cuando junto con Reagan, era la diosa madre del neoliberalismo que se imponía como modelo único y definitivo.- Curiosa coincidencia, que la misma afirmación hagan quienes teóricamente están en las antípodas.- La Historia es sabia: “Las alternativas suelen desaparecer cuando muere el pensamiento crítico. Y las pandemias terminan, si no hay alternativas, cuando se imponen el hartazgo y la desesperación”.-
El confinamiento es la pobre herramienta que tiene un Estado pobre para atender a los pobres, se ha dicho.- El encierro constituye una solución fácil.- El encierro y las restricciones constituyen una solución fácil.- Difícilmente podría hacerse otra cosa si se quiere evitar la propagación del virus; es claro que no hay recursos, no hay capacidades y habilidades en el Estado, para abordar de otra manera estos problemas.-
Nuestra Constitución Nacional (arts.14 y 14 bis), garantiza seguridad física, salud, educación y otros derechos, pero no se ocupa del “qué hacer” para que esos derechos se hagan realidad; hoy hay más del 45% de pobres, más del 18% de desocupados y cerca del 60% de los que trabajan no gozan de esos derechos por estar en la informalidad.- Ello para no hablar sobre inseguridad y educación.-
A todo eso se agrega una mala praxis de los gobernantes que -tempranamente– hacen del ejercicio del poder una estrategia de supervivencia, la que temen poner en peligro si plantea a la sociedad las exigencias de un cambio estructural y de conducta social.- En esta perspectiva el Estado se convirtió en una fuente de recursos que cierta clase política usa para cooptar apoyos incondicionales, que la mantenga en el poder.-
Para ello se vale de subsidios, planes sociales o la creación de empleos que no responden a una necesidad genuina del Estado.- Esto último agrava las cosas, por el hecho de que esos empleos se cubren con personas que no acreditan competencia profesional, lo que lleva a una peor prestación de los servicios y a un aumento innecesario de las reparticiones administrativas que enmarañan los tramites que debe cumplir el ciudadano, entre otros, los relacionados con la creación de un nuevo emprendimiento económico.-
El loteo actual de dependencias del Estado para satisfacer las demandas de diversas fracciones de la fuerza gobernante, no es más que un ejemplo de mal uso del Estado. Para no hablar de las sospechas en cuanto a la existencia de una estrategia que hace de la pobreza un capital político, al mantener cautiva a una buena proporción de los ciudadanos.
El Estado Argentino no se ha preocupado por impulsar inversiones productivas; por el contrario, es clientelista y entorpece la actividad privada (no ha sido promotor e incentivador de ella) con regulaciones populistas y cargas impositivas exageradas.- No resolverá sus problemas de pobreza, informalidad y malos servicios, hasta no recuperar un Estado cuyas herramientas se pongan al servicio del desarrollo económico, social y educativo.-
En este orden de cosas, debemos denunciar las falacias de ciertas ofertas ideológicas que entorpecen aún más esa necesaria tarea: El Liberalismo Económico y la Socialización de los Medios de Producción.- El primero esconde la intervención del Estado en los éxitos de la llamada revolución industrial y la explotación inhumana de la fuerza de trabajo por parte de los dueños del capital; en el otro extremo, los defensores de la socialización de los medios de producción, esconden que la misma ha llevado a la insuficiencia productiva, pobreza, precarias condiciones de vida y a la perpetuación de dictaduras políticas.-
A mi entender lo que se necesita es un Estado que, junto con garantizar la democracia republicana, se ocupe de fomentar esas inversiones creadoras de riquezas y empleos, respetando una legislación laboral moderna y ajustada a los tiempos que corren, pagando buenos salarios y garantizando idóneas condiciones de trabajo, cuidando el medio ambiente y haciendo los aportes impositivos que permitan adecuadamente los servicios prestados.-
Sabiamente Platón al hablar de las penas de su época, dijo: “Es el precio que los buenos hombres pagan por la indiferencia hacia los asuntos públicos, es que son gobernados por hombres malvados”.-

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