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«Las escuelas de fútbol generan confusión a los niños»

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-Por Facundo Alvanezzi

El autor de la frase se llama FACUNDO ALVANEZZI. Nació en Bragado hace 55 años, donde debutó en Primera División como futbolista a los 13 años. Además de jugar en distintos equipos del país lo hizo también en el Livorno de Italia y en algunos equipos de Suiza. Habla, además de castellano, italiano, francés y alemán. ES, sin duda, UNO DE LOS MEJORES FORMADORES DEL PAÍS. Comenzó trabajando en la Escuela Formativa de Fútbol para Jóvenes Talentos (Mar del Plata 99 al 2001). Luego pasó al club Cadetes de San Martín y en el 2003 llegó a Aldosivi donde trabajó hasta el 2007. Del 2008 al 2019 fue entrenador específico de la Sub 12, Sub 13, Sub 14, Sub 15 y Sub 16 del Basilea (Suiza).

Facu, ¿Hay muchos formadores?
-«Se adolece de formadores a nivel mundial. Hay muchísima gente con un montón de información que vive estudiando, pero que carece de todo lo que tiene que ver con el trabajo estructural sobre el campo de juego. Enseñar no es una tarea sencilla porque estamos confrontados con un grupo de fútbolistas con mentalidades diferentes con el cual el enseñante, o ayudador, como dice Rubén Rossi, tiene que estar muy preparado y muy vinculado a la vocación para enseñar sabiendo que el error forma parte constructiva de la enseñanza».

¿Las escuelitas de fútbol, ayudan a los niños o por el contrario logran llenar al chico de miedos? (Lo digo desde el no arriesgar por si la pierdo, no gambetear cerca de mi arco… Cosas que no pasaban en el potrero donde se elegía al más gambeteador, al más hábil).
-«Las escuelas de fútbol en cierta manera ayudan a los niños y jóvenes a mantenerlos contenidos pero, a su vez, logran generar una confusión muy grande porque los llenan de indicaciones que no tienen nada que ver con el amplio espectro del desarrollo del juego de los chicos. Hay miedo a gambetear, a la inventiva, al desarrollo de la creatividad, que para mí es un aspecto elemental en el aprendizaje de la enseñanza, cosas que se contraponen con el potrero. En las escuelas de fútbol de hoy es como si el chico estuviese teledirigido»

La libertad es fundamental…
-«Claro. Yo soy una persona que ama la libertad y dejo que la creatividad del futbolista me vaya indicando el camino por donde tengo que transcurrir con mi enseñanza y como llevarlo adelante. El fútbol es un juego brillante, apasionante, pero hay que dejar que los niños descubran por sí solos hasta donde pueden llegar. Los niños pueden descubrirlo todo aún sin nuestra enseñanza, algo que experimenté y sigo experimentando con el correr de los años. Lamentablemente las escuelitas de fútbol suelen ser un comercio donde se cobran cuotas para, muchas veces, desinformar al chico».

Entrenar y enseñar no son sinónimos…

  • «Claro que no. Cruyff decía que son dos cosas diametralmente opuestas, y pienso igual. Él decía que entrenar podíamos hacerlo todos, porque uno estudia, se recibe, se cuelga un silbato y empiezan a dar indicaciones. Pero para enseñar hay que tener una concepción muy profunda, hay que tener una variedad y profundidad de conocimientos muy grande del juego por lo que lo pueden hacer muy pocos.
    También decía Cruyff que la diferencia entre técnicos y formadores es abismal».

¿Cómo se trabaja con los niños y jóvenes en Mar del Plata?

  • «El fútbol marplatense es una cantera virtuosa donde existen jóvenes con muchísimo talento. Es más, en varios equipos de Primera en Argentina y en otros países del mundo hay jugadores de esta ciudad. Pero esto es la resultante de un gran trabajo de años… Hablando con Roberto Fernández (actual Presidente de la Liga marplatense y ex Presidente del C.F.F.A.) con quien tengo una excelente relación y profunda admiración porque hizo y sigue haciendo muchísimo por el fútbol de Mar del Plata, coincidimos en el gran potencial que tienen los chicos de esta ciudad. Pero éstos diamantes en bruto se van puliendo con la gran cantidad de excelentes formadores que tienen y que les dan herramientas para que puedan llegar al fútbol de primera y el mundo. Y en todo esto tiene muchísimo que ver Roberto» (Fernández).

¿A qué edad los niños deben adquirir conceptos tácticos?

  • «Los chicos tienen que aprender jugando y equivocándose para luego, a los 13, 14 años, siempre con juegos de posesión y posición, empezar a incorporar conceptos tácticos. Pero siempre ligado a que los niveles de mejora de la técnica estén por encima de todas las cosas. Si hay una técnica depurada pueden, a partir de las edades mencionadas, aprender conceptos tácticos que se van puliendo para llegar a la elite, siempre y cuando los formadores estén capacitados. Si no tengo los principios básicos para jugar, para controlar la pelota, para gambetear, para pasarla, para jugar despojado del miedo y respaldado por el formador no hay valores tácticos que uno pueda incorporar, porque la base de esto es que el fútbol es un juego y quien mejor lo juega siempre tendrá mayores opciones para jugar un fútbol depurado. Luego vienen los aspectos tácticos y finalmente los físicos».

Con relación a qué edades se juega en cancha de 11, tamaño de pelotas, de arcos, tengo entendido que en Europa se trabaja distinto…
-«Sí. Allá se empieza a jugar en cancha de 11 recién a los 14 años por una cuestión obvia, por el plano físico, para que puedan cubrir todos los espacios. Todo está planificado. Cuando tienen 5 años juegan 5 contra 5, a los 7 años juegan 7 contra 7 y el 9 contra 9 se juega hasta los 13 años, por una cuestión de que todo lo que es juego de posición y posesión lo van aprendiendo en espacios proporcionales. Los chicos van creciendo con el contacto de pelota, la tocan muchas veces… Un chiquito en Argentina de 11 años jugando en una cancha grande toca una pelota cada 5, 6 o 7 minutos, las diferencias son notorias. Con respecto a las pelotas hasta los 11 o 12 años en Europa juegan con pelotas número 3 y 4. Recién a los 13, 14 años comienzan a jugar con las número 5 para que no se dañen las articulaciones, la cadera… Si a un nene de 10 años lo hacemos jugar con una pelota número 5 le hacemos mucho daño tempranamente. Después vemos que los futbolistas de 20, 25 años en el fútbol grande, asociado a la carga física que sufren, vienen ya con problemas en las articulaciones por sus entrenamientos con pelotas grandes y duras de pequeños. Y los arcos también en Europa son proporcionales. Es decir los nenes de 5 años deben tener arquitos a su medida… Imagínate un nene de 9 años en un arco grande reglamentario lo que sufre, su nivel de frustración».

¿Cómo manejabas en Europa el tema de los padres?

  • «Siempre lo manejé con mucho respeto y educación. Es algo llamativo ya que ellos buscan una salida laboral sin trabajar. Presionan, insultan, sólo buscan el resultado. En Europa, en una escala menor claro, pero se ve también. Todos quieren tener un Messi. En el Basilea los padres estaban alejados de los entrenamientos y las canchas. Hablaban con el Director Deportivo. Es decir yo los saludaba respetuosamente pero no tenía injerencia con ellos. Cuando se busca denodadamente el triunfo a través de la presión e insultos sólo se logra que el niño esté frustrado, pendiente de lo que sucede afuera».

¿Sirve ganar en edades tempranas?
-«Ganar y formar no son sinónimos. Hay que formar mucho, enseñarles a los chicos que van a perder mucho. Riquelme y Orteguita no ganaron en inferiores…. No es mi objetivo ganar un campeonato. Si viene bienvenido sea, pero yo estoy atento a cómo pasan la pelota, como la controlan, como gambetean. Formar es maravilloso. Ganar tiene que ser para la elite, en los niveles competitivos donde se juegan muchas cosas. Repito, ganar y formar no son sinónimos y yo pongo en primer grado la formación, la enseñanza, la educación, los valores por encima del ganar, algo que no me desvela. El tema es formar para que el día de mañana sepan cómo ganar. Hoy estamos viendo lo que sucede al tener carencia de formadores, salteamos las etapas de aprendizaje y de respeto».

¿Cómo te definirías? ¿Quién es Facundo Alvanezzi?
-«Un apasionado. Humildemente me considero un artesano de la formación. Me encanta estar en el anonimato, lejos de las luces. Soy un corrector de errores, un entrenador intervencionista.
Soy muy allegado al jugador porque sé que la mayoría no va a llegar, entonces los intento preparar para la vida. Quiero que estudien, que se formen, que aprendan valores, que sean personas de bien por sobre todas las cosas. Porque además la carrera del futbolista es muy corta, muy vertiginosa, y en ese vértigo y en esa estrechez de la carrera quiero que tengan la mayor cantidad de conceptos y valores morales para que puedan desarrollarse el día de mañana. Tenemos una sociedad muy castigada y diezmada porque tenemos una clase dirigencial que es nefasta, y una sociedad bien enseñada y bien aprendida se equivoca mucho menos».
Facundo admira a Favaloro, Jorge Luis Borges, Menotti, Bielsa, Guardiola y Valdano.
A mí me bastaron pocos días y algunos diálogos para ser un admirador suyo. Por más Rubén Rossi, por más Facundo Alvanezzi, por más personas así trabajando con los niños. Los chicos disfrutarán, estarán felices y quizá hasta se animen a cantar «ganamos, perdimos, igual nos divertimos». Y entonces todos ganaremos….

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