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Lecciones a evaluar para la post-pandemia

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Hace algunos meses atrás el Fareed Zakaria, escritor bestseller, periodista indo-estadounidense y presentador en CNN, especialista en política internacional con un doctorado de Harvard, publicaba su libro “Diez lecciones para un mundo post-pandémico”. Este trabajo no abordaba intrínsecamente los problemas derivados de la pandemia por el COVID-19, pero profundiza en forma interesante en aquellos cambios que, si bien ya se estaban produciendo, se aceleraron a escala global.
El autor nos plantea que, para comprender la naturaleza de un mundo post pandémico, hay que primero tener en cuenta las consecuencias políticas, sociales, tecnológicas y económicas que pueden tardar años en desarrollarse.
-Lo interesante de esta mirada radica en que las 10 lecciones que plantea en su libro, si bien como decimos están enfocadas a escala global, podríamos reproducirlas a escala micro, es decir a la mirada sobre el impacto que las mismas traerán en nuestra ciudad, ya que como advierte el autor “A menudo se nos aconseja que pensemos en grande. Pero tal vez debamos empezar a pensar en pequeño”.
Su primera lección se denomina “ajústense los cinturones” y remite a que, a pesar de la globalización e integración internacional, lo que la pandemia terminó por demostrar es que, “los estados están solos”, aquellos países que durante años cooperaron y se mostraron abiertos terminaron cerrando sus fronteras y centrándose en su propia supervivencia. Lo que remite el título del capítulo es que en definitiva la resolución de los problemas (en este caso una pandemia y la necesidad de aplanar la curva de contagios y fallecimientos), no puede resolverse solo esperando la mano bondadosa del mundo, pues el mundo está ocupado resolviendo sus propios problemas. Es decir, la post-pandemia nos obliga a reconocer nuestros problemas como comunidad, asumir nuestras responsabilidades en ellos y trabajar en la resolución de los mismos.
La segunda lección que deja Zakaria lo hace bajo el título “Si de gobierno se trata, lo que importa no es la cantidad, sino la calidad”. El autor nos remite a que meses antes de la pandemia, en octubre del 2019, un estudio de la Universidad Johns Hopkins, publicaba el Índice de Seguridad Sanitaria Global, donde Estados Unidos ocupó el primer lugar, es decir que se encontraba mejor preparado para hacer frente a esta situación. Sin embargo, para julio del 2020, con menos del 5% de la población mundial contagiada, el país tenía más del 25% de los casos acumulados confirmados del mundo. Así, el doctor de Harvard advierte que, durante muchas décadas, el mundo necesitó aprender de Estados Unidos, pero ahora Estados Unidos necesita aprender del mundo, especialmente no sobre si un gobierno es grande o pequeño, sino si es bueno.
Ahora bien, ¿bueno en función de qué? Pues bien, para eso debemos haber aprendido la lección anterior, es decir a reconocer nuestros problemas y hacer frente a ellos. Sin importar cuál sea la gestión local que analicemos, las dificultades y períodos históricos en los que les tocó gobernar, o los proyectos que aspiraban concretar; lo cierto es que sea cual sea, siempre que un gobierno local articuló con la comunidad los resultados fueron provechosos para los bragadenses. Los ejemplos abundan de estas articulaciones, las defensas contra las inundaciones durante el gobierno de Ienco, la planta de reciclado durante el gobierno de Costa, el Centro Cultural Florencio Constantino durante la intendencia de San Pedro, o la firma por los ODS y la articulación para la confección del tablero de control de la gestión local durante el gobierno de Gatica, un trabajo silencioso pero vital para Bragado en los próximos años ya que por ejemplo contribuyó a la toma de decisiones durante la pandemia que de lo contrario sería difícil de abordar.
La tercera lección que nos deja el autor radica en el hecho que “los mercados no son suficiente”. En este apartado Zakaria demuestra como el sistema de salud norteamericano, el cual se encuentra organizado por organizaciones con fines de lucro, lo que derivó que la capacidad de dar respuesta ante la crisis estuviera subordinada a los ingresos de los ciudadanos. Frente a esto presenta modelos como el danés, el cual quienes entendieron que los mercados eran increíblemente poderosos, pero no suficientes. Lo que queda claro en todo caso es que durante años hemos hecho un culto del mercado como elemento de resolución de muchos conflictos que, si no fueran por la mano del estado (el cual muchas veces vapuleado), el mercado no daría sustento a todos los habitantes del planeta, ni siquiera para los propios ciudadanos de la superpotencia.
Adaptando esta lección a nuestra realidad local, vimos como durante la pandemia el gobierno local debió mediar entre el interés de la comunidad en su conjunto y los sectores económicos que, angustiados por la imposibilidad de trabajar por los cierres comerciales, pujaban por sus reaperturas. Este choque de intereses existió siempre y continuará post pandemia, lo que debe quedarnos claro a todos es que debemos pujar, al menos en el orden local, por un equilibrio entre los intereses de los sectores económicos de nuestra comunidad y los derechos de los vecinos, para eso el único garante que se presenta es el estado municipal.

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