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Leopoldo Cittadini, con la música en el alma

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-Emotiva nota de Ana María Cittadini, recordando a su papá

Ayer, 20 de junio, Día de la Bandera, se cumplieron 36 años de la partida de esta vida de mi padre, Leopoldo Cittadini. Algunos lectores se preguntarán quién fue y por qué se lo recuerda. Les quiero contar que “Poldo”, como lo llamaban los más cercanos, era un amante de la música. -Desde muy joven, tocaba su acordeón, una Scandalli roja, nacarada, en todo momento del que podía disponer. El sonido hermoso y dulce de ese bello instrumento, se escuchaba desde lejos en el barrio, dando alegría a los vecinos.
-En mi casa se realizaban los ensayos de la orquesta, que en aquel entonces interpretaban tangos, milongas, valses, cumbias, pasodobles, etc. La formación de las orquestas fue cambiando con distintos integrantes, de acuerdo a los géneros musicales, ya sea típica, característica, tropical o música moderna.
La primera orquesta que recuerdo se llamaba “Orquesta típica Bragado”, con 7 integrantes. Luego se formó “René Bracco y su conjunto rítmico”, de la cuál en una temporada me tocó participar. Con René Bracco, conformaron un dúo de acordeonistas muy solicitado también para fiestas familiares como cumpleaños y casamientos.
Aún conservo las partituras musicales con sus nombres escritos en la portada, ya muy gastadas por el tiempo, que ellos usaban para estudiar los temas y que tienen para mí un gran valor sentimental, pues son un testimonio de una época y del entusiasmo que ellos ponían en prepararse para las presentaciones.
En el hall de mi casa se distribuían otros instrumentos, de los que era dueño “Poldo”, como la batería, tumbadoras, guitarra eléctrica, bajo, contrabajo, etc. Todo cuidaba con esmero, junto con los bafles y luces.
Otra cuestión en que se ocupaba mi padre era en la vestimenta de los músicos y en especial para las fotos, con las que luego se hacían los afiches.
Cuando se realizaban los ensayos la gente del vecindario se acercaba a escuchar y algunos jóvenes de trepaban a la verja y a los tapiales para ver a los “artistas”.
Toda esa pasión se trasmitió a toda la familia. Desde muy niña, empecé a estudiar piano, obteniendo luego el título de profesora, lo que me permitió más adelante desempeñarme como maestra especial de música en las escuelas.
-Con la llegada de los nietos el arte del abuelo floreció con fuerza. Las expresiones artísticas como el juego en formas y colores en artesanías, la danza y el amor por la música se expresó en mis hijos desde muy niños, especialmente en la ejecución de instrumentos como el acordeón y piano. El primer nieto que siguió el camino musical fue Horacito, de amplia y reconocida trayectoria y luego Edgardo “El Pollo”, como profesor de piano en el Conservatorio Alberto Williams.
No sé si es por la llamada herencia familiar o por los genes, pero sí les aseguro que el iniciador y el gran referente fue mi padre, Leopoldo Cittadini. Aún recuerdo cuando volvía de visitar a mis abuelos, ya de noche, escuchar el sonido del acordeón y mi apuro por llegar a mi casa y compartir con mis padres ese momento inolvidable.
En la personalidad de “Poldo” se destacaba la perseverancia en sus emprendimientos, sus valores como la honestidad, generosidad y compromiso que, a pesar del tiempo, llevo en mis recuerdos.
Padre, que donde estés recibas con mucho amor mis emocionadas ¡gracias! por haber dejado en nosotros tan precioso legado.

Firma: Ana María Cittadini.

Foto Grupo: Griffet, Cittadini, Bracco, Van Landeschot, Marano, Ana M. Cittadini. Orquesta René Bracco y su conjunto rítmico, foto tomada durante un baile en De la Riestra.

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