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Litto Nebbia, un prócer del rock argentino

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Es uno de los principales impulsores de la música local y un esmerado recopilador: desde su propia discográfica reseñó este género, rescató a los grandes del tango e incursionó en el folclore

Por Cecilia Absatz.

Como no podía ser de otra manera Litto Nebbia viene de Rosario y como tantos otros rosarinos es una de las estrellas de la música nacional. No solo porque impulsó muy tempranamente el rock en castellano sino porque además, muchos años más tarde y ya consagrado, fundó Melopea, una discográfica dedicada a rescatar toda la música local y a todos sus músicos.
 Félix Francisco Nebbia Corbacho, también lo fue desde muy niño. De hecho muy chico dejó la escuela y se dedicó a la música. A los quince años ya era la voz del grupo Wild Cats, que luego se tradujo como Los Gatos Salvajes y con el tiempo y algunos cambios se convirtió en Los Gatos. Como muchos otros artistas de su generación encontró un lugar de reunión en La Cueva, donde él tocaba el bajo. Era un local en Barrio Norte que distaba de ser lujoso más allá de la pasión roquera de sus parroquianos.

Después de La Cueva iban a La Perla del Once, la legendaria pizzería que se convirtió en una especie de templo del rock argentino porque fue la cuna de “La Balsa”, el tema que Litto Nebbia compuso junto con Tanguito en el baño del local. Trabajaron ahí porque la acústica era mejor y además estaba ubicado en la parte trasera del local: Los músicos trataban de no molestar a los estudiantes que ocupaban las mesas del frente. La Perla estaba abierta toda la noche.
En 1967 “La Balsa” había vendido más de 200.000 copias. Las canciones de Litto Nebbia se convirtieron en clásicos indelebles, como “Viento dile a la lluvia” o “Solo se trata de vivir”, que compuso en México donde se exilió durante la dictadura. En algún momento se incorporó Pappo al grupo y hacia 1970, ya como solista, Nebbia tenía más de cien álbumes editados. -Trabajó como actor en cine, por ejemplo en El extraño de pelo largo y también hizo las bandas de sonido de una cantidad de películas como Evita, quien quiera oír que oiga; Luna caliente, entre otras.
-Con su propia discográfica, Melopea, se interesó por el folclore y también por el tango. Tocó chacareras con el percusionista Domingo Cura, editó material inédito de Cobián y Cadícamo, de Roberto Goyeneche en vivo, de Cuchi Leguizamón.
De hecho grabó el álbum Nebbia canta Cadícamo, de 1995 y el Homenaje a Gardel y Lepera. Trabajó con Andrés Calamaro, Rubén Rada, Lito Vitale y muchos más.
-Muy destacable es la obra que llamó 50 años de rock argentino, una recopilación de toda la producción musical del país organizada en tres robustos volúmenes. Con solo recorrer el catálogo de Melopea se puede bosquejar una carrera que él definió en forma escueta: “Para mí esto no es un negocio; no soy un mecenas ni me lleno de plata”.
-Charly García dijo: “Sin Nebbia no habría existido Javier Martínez ni Spinetta ni yo. Y de Fito Páez ni hablar”.

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