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Los abrazos que siempre son masajes al alma

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-Por un simple observador

Se fue. Volvió y otra vez para allá. Regresó al día siguiente y de nuevo al calor de su otro hogar.
Por lo poco que sé, esto complicó todo. De un momento para otro, algo puede caer. Importante es lo que jamás besará la lona.
Dijo que la pasa, solo eso. Evidentemente, su mejor compañía la contiene y se repite lo natural. Seguro que del otro lado sienten lo mismo.
También dijo que tenía ganas de seguir caminando con los auriculares. Las cuadras son pocas, pero suficientes para el carnaval interior.
La duda quedó en segundos. Mañana o pasado. Sus días allá le permiten muchas cosas, sobre todo, entender.
El té llegó a la mesa. No fue para tres. Le debe hacer muy bien porque lo nombra muy seguido. Revuelve y entiende.
Desde acá lo único que le puedo decir que es cuente conmigo. Lo sabe y respondió lo mismo. Así, para lo que sea.
Que todo esto es un juego quedó bien claro en una gran despedida. Varios años después, la idea regresó con más fuerza que nunca. ¡Por fin!
El único objetivo es que a las almas lleguen masajes. Como los abrazos no están permitidos, hay que inventar. Si vos están bien, yo también.

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